El 21 de enero, un trino de la representante Juanita Goebertus,  alertó a los periodistas de El Tiempo sobre una reunión que no había trascendido hasta ese momento. Decía: “Termina el taller con la @FBAFolke sobre alternativas para solucionar el conflicto armado con el Eln en Colombia. Gratitud infinita por esta enriquecedora invitación a Suecia”. Al indagar sobre el tema, El Tiempo se enteró que el gobierno colombiano se había excusado de asistir al encuentro, por razones muy de fondo, “de doctrina”, le explicó a LOS IRREVERENTES un alto funcionario del Ejecutivo.  

El gobierno Duque considera que sin un cese de actividades delictivas, particularmente reclutamiento forzado de niños, secuestro, instalación de minas antipersona y el narcotráfico, mal podría hablarse de dialogar con representantes de una organización armada como el Eln. Por el contrario, la reunión en Suecia parecía citada para hablar sobre el Eln como de una poderosa fuerza política beligerante, a la que se debería darse el tratamiento de “Alta Parte”. 

La redacción de otro trino de la representante Goebertus resumió el propósito del encuentro, así: “Paz futura implica apertura del Eln y del Gobierno”, ‘recomponer la situación diplomática con Venezuela’ y “precisar y especificar la agenda de acuerdo con el Eln en 2016”. 

Uno de los asistentes al cónclave confirmó a este portal que el marco teórico y doctrinal de la agenda del encuentro en Suecia fue el voluntarismo pacifista, es decir, una abjuración de la violencia en abstracto, sin distinción legal y, sobre todo ética, entre el Estado colombiano y el Eln. Cuando algunos participantes se refirieron a ese grupo delincuencial, dijo la fuente, parecían hablar de un grupo de personalidades dialogantes a las que no ha querido escuchar un gobierno sordo y autoritario, enemigo de la paz.

Ya es hora de que los funcionarios de los gobiernos de Suecia, Noruega, Suiza y de las organizaciones internacionales, OEA y ONU, acepten el hecho de que el Eln es un problema de política criminal y que sus líderes son verdaderos sociópatas, violentos por naturaleza y catalogados como terroristas transnacionales. La comunidad internacional, sin fisuras, debe ser solidaria con el Estado colombiano y acompañar la petición de extradición desde La Habana de los diez cabecillas del Eln que reconocieron su complicidad en el atentado contra la Escuela de Cadetes de la Policía General Santander, en enero de 2019. Ese día, el Eln asesinó a 22 estudiantes y dejó heridos a más de noventa. Por lo demás, este grupo terrorista es hoy un gran cartel de la droga, hasta el punto de que los Estados Unidos han pedido en extradición a once de sus cabecillas. Por uno de ellos, alias el ‘Puerco’, ofrece 5 millones de dólares de recompensa.

El gobierno del presidente Duque ha perseguido implacablemente a la banda terrorista Eln y le ha infringido los más duros golpes de su historia. No obstante, su capacidad criminal crece, porque el gobierno de Venezuela es su aliado y socio. Ese territorio es su santuario y refugio. Allí ejercen control fronterizo, explotan las minas de oro, las “tierras raras” y controlan parte del comercio ilícito de drogas.

Aunque el Eln es principalmente un problema colombiano, también es un asunto de orden global, razón por la que es por la vía de su persecución y neutralización, no dialogando ingenuamente con ellos, como se resolverá este entuerto. El periódico El Tiempo obtuvo un documento secreto en el que el COCE admite que los diálogos y procesos de paz son un instrumento para salir de su situación difícil. En dicho escrito se lee: “De nuestra parte tenemos que replantearnos de fondo la dinámica política a través de los diálogos o procesos de paz. Quedamos físicamente atrapados en medio de la dinámica del proceso de diálogo que veníamos desarrollando. Tenemos que tomar una medida táctica que nos permita salir de esa situación, así sea simulando un proceso de paz”.

El gobierno Duque lo tiene claro y está empeñado en que todos los países del mundo lo entiendan y sean solidarios con Colombia.   

@IrreverentesCol

Publicado: febrero 4 de 2022