Algunos autores, como Schedler, sostienen que las dictaduras ya no son como antes, que los regímenes militares y de partido único han desaparecido y, hoy en día, la mayoría de los gobiernos democráticos son unos gobiernos democráticos, pero autócratas (Ver Schedler, La política de la incertidumbre en los regímenes autoritarios, 2018).

La democracia que tenemos hoy en día en pleno siglo XXI, se está convirtiendo en unos regímenes autoritarios de tal forma que Schedler plantea que se practica el autoritarismo en sus diferentes formas de lucha, ahora con el COVID 19, como lo fue el caso de Novak Djokovic durante el Australian Open; con fachadas institucionales de la democracia representativa donde se celebran supuestas elecciones multipartidistas violando los principios democráticos de manera sistemática y profunda.

Podríamos decir que durante el siglo XX estábamos claros en el concepto del autoritarismo, del régimen autoritario, teniendo en cuenta que por la gracia de los conflictos bélicos mundiales nacieron una serie de líderes militares que se tomaron el poder e instauraron un régimen, que llamó Álvaro Gómez Hurtado, autócrata, autoritario, hasta bien entrada la segunda mitad de la década de los sesenta en la Europa occidental y Oriental.

Régimen, que después se prolongó en la región Latinoamericana como un cáncer carnívoro teniendo como cabeza de playa a la Cuba de Fidel Castro y sus países satélites en sus diferentes formas de lucha. 

El concepto de Schedler, el autoritarismo democrático, nos trae a la memoria el caso del PRI en México, movimiento político unitario o los demócratas cristianos, socialistas gramcianos, en Italia quienes han gobernado a dicho país prácticamente desde el fin de la segunda guerra mundial.

El PRI gobernó por la vía democrática, autócrata y unitaria hasta bien entrado el nuevo milenio siendo su último presidente institucional Carlos Salinas de Gortari, 1988 – 1994, siete años, presidente que al final de su mandato fue objeto de numerosos escándalos de corrupción dando paso al naciente movimiento opositor PAN de Vicente Fox, lo mismo pero diferente, como diría Cantinflas.

En la práctica, el movimiento de Chávez, Socialismo bolivariano del siglo XXI, se convirtió en un régimen democrático, autócrata y autoritario y dictatorial. 

En Colombia, los estamos viviendo, padeciendo, bajo las alcaldías en Cali, Medellín y Bogotá bajo la arrogancia y el despotismo autócrata de Yo, Claudia y su nefasto gobierno.

Y lo será bajo el futuro régimen del Petro caos, quien ya recibió el apoyo incondicional del sector financiero en manos de Sarmiento y Gilinski a través de sus medios de comunicación El Tiempo y Semana, sumado a la Aviatur de Bessudo.

El grupo Santo Domingo no se queda atrás con el apoyo incondicional en sus diferentes formas de lucha a la agenda izquierdista, carnívora, en todos sus debates electorales tanto en Caracol Radio, W Radio, como en Blu Radio. 

El único grupo empresarial que ha marcado la diferencia ha sido el grupo Ardila, quienes están comenzando a padecer los embates del ELN en Cali y Valle del Cauca en sus ingenios azucareros ante el silencio cómplice de la clase dirigente y el gobierno Duque.

De paso, nada más incierto que el gobierno de Duque.

Así comenzaron en Venezuela bajo el régimen autócrata de Chávez. 

Sin importar su ideología y a sabiendas que los llevaría al abismo, se fueron con el coronel como el grupo Cisneros y toda esa clase social y política corrupta quien sin ningún reato se unió en la primera fase al déspota dictador, porque lo que importaba es que teníamos que proteger nuestros intereses, Rafael.

Luego, vendrían los dolorosos. 

Después, no se quejen.

Puntilla: Mientras tanto, Keirós en Egipto al mundial. Al final nuestros jugadores de la selección Colombia no dieron ni para el álbum de Panini, James Rodríguez ni se diga, que los hinchas nos vayamos para la m… No James, así no es.

Rafael Gómez Martínez

Publicado: febrero 1 de 2022