Hoy el País se despertó con una noticia que inaceptablemente se ha convertido en pan de cada día. Fecode, una organización sindical completamente politizada y con una clara agenda dirigida desde ciertas oficinas del Congreso para desprestigiar y extorsionar al gobierno de turno a cambio de más asignaciones presupuestales, ha decidido irse a paro por dos días.

Esta decisión, claramente, está lejos de tener un fundamento serio y real alguno y simplemente busca arrinconar políticamente al ejecutivo, que el año pasado mostró suma debilidad ante las marchas, mientras dejan sin clase a casi 8 millones de niños que acuden a los colegios oficiales en todo el territorio nacional.

Como tal, a Fecode no le basta con que el magisterio tenga un sistema de salud -obviamente con incontables prebendas- diferente al resto de los mortales y un régimen pensional que, aunque gracias al Acto Legislativo 01 de 2005 se le puso un tatequieto, sigue beneficiando a gran parte de los docentes que actualmente salen a paralizar ilegítimamente el tráfico de las ciudades cada vez que se les viene en gana.

Para poner esta realidad en contexto, ni los médicos, que por ejemplo gastan de 10 a 15 años en promedio estudiando para salvar vidas, ni ninguno de los demás profesionales de este País tiene acceso a tal nivel de prestaciones como los que tienen los miembros del magisterio.

En efecto, estos regímenes excepcionales solo deben tener justificación cuando estamos en presencia de grupos poblacionales que, por las condiciones del servicio a las que están expuestos, se enfrentan a niveles extraordinarios de riesgo, tal como sucede con los miembros de las Fuerzas Militares o la Policía.

Por ello, si hay un aspecto frente al cual se debe abrir el debate en el País -y más en un contexto de dificultad fiscal como el actual- es el ponerle freno a este tipo de gabelas excesivas que se sostienen con los recursos de los contribuyentes en perjuicio de todos los demás compatriotas que no se benefician en lo más absoluto de estas prebendas.

Ante esta nueva extorsión de Fecode el Gobierno no puede dar el brazo a torcer en lo más mínimo. Ha de ser firme y actuar con contundencia para enfrentar un nuevo chantaje que se da justo cuando el Congreso va a empezar a discutir el Presupuesto del 2020.

Establecer una de las famosas mesas de diálogo, que tanto le gustan a la Ministra del Interior, sería enviar un inequívoco mensaje de debilidad que abriría la puerta a nuevos paros y manifestaciones, tal como sucedió en el segundo semestre del año pasado, donde se dedicaron a vandalizar Bogotá todos los jueves.

La educación de las nuevas generaciones de compatriotas no se puede seguir viendo afectada por las motivaciones políticas de los directores de un sindicato que ha pretendido convertir el magisterio en un fortín burocrático y electoral de los sectores más radicales de la izquierda.

@LuisFerCruz12

Publicado: agosto 28 de 2019