La ley de ‘Inmigración y nacionalidad’ de los Estados Unidos, en su artículo 219 le otorga al Departamento de Estado la facultad crear y mantener actualizada una lista de Organizaciones Terroristas Internacionales.

La norma en cuestión es en extremo rigurosa y obliga a que, previa a la inclusión de un grupo en la misma, el Secretario de Estado verifique 3 condiciones: que la organización sea extranjera; que la organización esté involucrada en actividades terroristas tal y como están definidas en la ley americana, o que tenga la capacidad de cometer actos terroristas; que las actividades terroristas amenacen a la seguridad nacional o a la integridad de ciudadanos norteamericanos. 

La misma ley hace referencia en el parágrafo 6 del artículo 219 a las condiciones que deben cumplirse para que una organización sea retirada de la lista: que haya un cambio de circunstancias que fundamentaron la designación y que la seguridad nacional de los Estados Unidos ya no esté amenazada. 

La revisión de los casos se lleva a cabo cada 5 años. 

Igualmente, la norma indica que cuando una organización sale del mentado listado, las acciones judiciales contra sus integrantes se mantienen inalteradas. 

Dicha lista existe desde 1997, año en el que el ELN y las Farc fueron incluidas. En 2001 ingresaron las AUC. 

Consecuencia del proceso de paz adelantado con los extintos grupos de autodefensa durante el gobierno del presidente Uribe, el 15 de julio de 2013 el Departamento de Estado -administración del presidente Obama- determinó que ese grupo debía salir del listado, lo que no significó la cesación de los procesos contra sus antiguos integrantes. Muchos de ellos, aún continúan con solicitudes de extradición que no se han ejecutado por parte del Estado colombiano. 

El gobierno de Biden ha tomado la decisión de retirar a las Farc de la lista. Una decisión desconcertante que se fundamenta, como en el caso de las AUC, en la “desaparición” del grupo terrorista. El argumento tiene tan poca solidez que el mismo Departamento de Estado tuvo que aclarar que de inmediato quedaron sumadas las disidencias denominadas “Farc-EP” y la “Segunda Marquetalia” y sus cabecillas: Iván Márquez, El Paisa, Romaña, Iván Mordisco, Gentil Duarte y Jhonier.

En el comunicado de prensa se dejó sentado que la decisión no tiene relación con los cargos penales que existen y que puedan llegar a existir contra los antiguos cabecillas de las Farc. Así las cosas, por ejemplo, la recompensa por alias Timochenko de U$5 millones de dólares continúa vigente hasta que sea capturado y llevado a un juicio en una corte estadounidense donde deberá responder por delitos de narcotráfico, secuestro y homicidio de ciudadanos americanos. 

La determinación ha sido objeto de fuertes cuestionamientos por parte de la dirigencia del partido Republicano que ha rechazado de plano que las Farc dejen de ser terroristas. El prestigioso senador por Florida y exprecandidato a la presidencia Marco Rubio expresó que “Colombia ha soportado décadas de dolor y sufrimiento a manos de los atroces ataques terroristas encabezados por las Farc. La decisión de la administración Biden de quitar a las Farc de la lista de organizaciones terroristas extranjeras corre el riesgo de incentivar a los narcoterroristas y los regímenes que los patrocinan en toda nuestra región. El Congreso debe convocar audiencias sobre esta decisión para examinar lo que significa para la estabilidad del hemisferio, así como los intereses de seguridad de Estados Unidos y de Colombia”.

Por su parte, la congresista María Elvira Salazar -Republicana de Florida- aseguró que “esto es una bofetada a los colombianos por parte de la administración del presidente Biden… Esto es darle una medalla de honor a estos bandidos [los miembros de las Farc]… Las Farc y los grupos alrededor de las Farc siguen siendo narcotraficantes, terroristas, secuestradores y torturadores. ¿Cómo es posible que esta administración le esté mandando este ramo de olivo? Lo único que hace es complicar la situación dentro de Colombia y hacer que Gustavo Petro, que es marxista, socialista y también ladrón, terrorista, gane la presidencia de Colombia. Pobres los hermanos colombianos…”

Otro importante congresista floridano, Mario Díaz-Balart envió una carta al Secretario de Estado recordándole los delitos cometidos por las Farc. “Secuestraron a los ciudadanos americanos Marc D. Gonsalves, Thomas R. Howes, Keith Stansell y Tnomas Janis en 2003. La organización terrorista asesinó al señor Janis y mantuvo al resto de americanos secuestrados durante cerca de 2000 días hasta que fueron rescatados por el gobierno colombiano…”. En esa misma carta, el señor Díaz-Balart le recordó al Secretario Blinken las probadas alianzas de las Farc con organizaciones como Hezbollah y los regímenes mafiosos y comunistas de Venezuela y Cuba. 

Las Farc y Juan Manuel Santos están de plácemes y millones de colombianos han quedado profundamente zaheridos por cuenta de una decisión que, indefectiblemente, genera una lesión en las relaciones colombo-americanas. 

@IrreverentesCol

Publicado: diciembre 1 de 2021