Si el delincuente Alex Saab pudo moverse como pez en las turbulentas aguas de la corrupción del régimen venezolano fue gracias a la mediación decidida -y perfectamente interesada y debidamente remunerada- de la cuestionada Piedad Córdoba, conocida ampliamente en el mundo del terrorismo con el alias de ‘Teodora Bolívar’.

Abundan las evidencias que dan cuenta del maridaje entre Saab y Córdoba quien aparentemente recibió jugosas coimas y prebendas. Son muchos los testimonios de empresarios colombianos que se vieron forzados a acudir a Córdoba quien jugó un papel de mediadora ante la dictadura venezolana con el fin de que se autorizara los millonarios pagos de cartera represados.

Piedad Córdoba no fue una simple activista de la satrapía chavista. Ella ha sido y siegue siendo una vulgar integrante de ese cartel del hampa que gobierna a Venezuela.

Con Saab tras las rejas, exponiéndose a más de 4 décadas de prisión en una cárcel de máxima seguridad, más temprano que tarde el nombre de Piedad Córdoba terminará incluido oficialmente en las investigaciones a través de un indictment. Ella no podrá escudarse tras su ideología socialcomunista para salvarse de la mano larga de la justicia americana, pues su papel en la dictadura no ha sido político sino de negocios.

Quienes la conocen coinciden en que Piedad Córdoba se desvive por el dinero. Y en el caso de Venezuela, aquel abundó y una parte del saqueo terminó por beneficiarla a ella.

Ahora, Córdoba ha dado un triple salto al renunciar al partido liberal para matricularse en la banda dirigida por Gustavo Petro, otro aficionado al dinero en efectivo y de dudosa procedencia.

La Córdoba le apuesta a que su nueva militancia partidista la mantendrá a salvo de las acciones de la justicia en Colombia -la corte suprema le sigue un proceso por farcpolítica- y en los Estados Unidos. Su jugada es similar a la del corrupto Armando Benedetti quien corrió a esconderse en las toldas petristas para hacerse pasar por dirigente de extrema izquierda y de oposición, vendiendo la falsa idea de que es un perseguido político, cuando en realidad el suyo es un caso de aberrante corrupción política.

Benedetti es un profesional de la corrupción. Ha pasado por todos los grupos políticos sin sonrojarse. Su objetivo no es la defensa de unas ideas sino la garantía de un acceso seguro al tesoro público.

Que nadie se extrañe si en las próximas semanas, en el marco del megaproceso por Alex Saab el departamento de Justicia de los Estados Unidos emite un anuncio en contra de Piedad Córdoba, anuncio que muy posiblemente irá acompañado de una millonaria recompensa, semejante a la que hace pocos días se fijó contra el socio de Saab, el misterioso Álvaro Pulido.

@IrreverentesCol

Publicado: noviembre 5 de 2021