La hacienda gigantesca por la que Edwin Besaile, siendo gobernador del departamento de Córdoba, pagó $20 mil millones en efectivo.

El capturado senador, Musa Abraham Besaile Fayad y su familia, están en el ojo del huracán. Ahora que el principal elector de Santos ha caído en desgracia, salieron a flote muchos interrogantes sobre el origen de su fortuna familiar, pues de la noche a la mañana sus padres pasaron de ser unos humildes tenderos de Sahagún a propietarios de la gigantesca arrocera  Palmira.

En las elecciones locales de 2015, los tristemente célebres Ñoños –Besaile y Bernardo Ñoño Elías-, promovieron la candidatura a la gobernación de Córdoba de Edwin José Besaile, hermano menor del senador. Se enfrentaron al candidato de Cambio Radical, a quien le sacaron una ventaja de poco menos de 50 mil votos.

Gracias a los 345 mil cordobeses que votaron por Besaile, el clan de los Ñoños garantizó el control de su departamento durante 4 años más. La operación, comenzó en 2011 con la elección del corrupto Alejandro Lyons.

Edwin Besaile es un hombre al que le gusta exhibir su poder político y económico. Hace algunos años adquirió a Villa Rosana, una de las mejores fincas del área de Montería, en una zona conocida como El Floral, sobre la vía que conduce al municipio de Arboletes. La propiedad era del ganadero Nicanor Madrid y se trata de un predio de más de 200 hectáreas que en cualquier momento puede ser urbanizado, pues está ubicado a menos de 2 kilómetros de la salida de la capital de Córdoba.

Conocedores de los precios de la tierra en la región, le confirmaron a este portal que por aquel negocio, Besaile tuvo que desembolsar alrededor de $20 mil millones de pesos, sin contar los más de $3 mil millones que pagó, siendo gobernador, por la construcción de la ostentosa casa que alcanza a observarse desde la carretera.

Pero aquella no ha sido la única adquisición que ha hecho el señor Edwin Besaile Fayad en los últimos tiempos.

Don Bernardo Vega Sánchez era, sin duda alguna, el ganadero más influyente de Córdoba. Fue cofundador de la asociación de ganaderos de su departamento y la persona que introdujo la raza de ganado Brahman en esa región del país. Murió en junio de 2012.

Casa principal de la hacienda “Villa Rosana”, de propiedad del gobernador Edwin Besaile

Una de las fincas más importantes que don Bernardo dejó de herencia a sus hijos, está ubicada en el corregimiento Leticia, en la zona rural de Montería. Se trata de una hacienda de 1100 hectáreas, registrada con el nombre de La Providencia.

Uno de los hijos de don Bernardo es el empresario del agro, Francisco Vega Lacharme quien luego del fallecimiento de su progenitor, asumió las riendas de los negocios familiares que, valga decirlo, no pasaban por un buen momento financiero.

Las deudas estaban ahogando a los hermanos Vega Lacharme, razón por la que tomaron la decisión de poner en venta a La Providencia.

En septiembre del año pasado, apareció un cliente con quien se acordó un precio, pero sobre todo, unas condiciones muy particulares. La persona interesada era el señor gobernador, Edwin Besaile Fayad.

El negocio se cerró de la siguiente manera. En septiembre de 2016, fueron desembolsados $6 mil millones de pesos. 180 días después, otros $6 mil millones y hace unas pocas semanas, se canceló el saldo de $8 mil millones de pesos, para un total de $20 mil millones de pesos.

Todos los pagos fueron hechos en efectivo y, además, para mimetizar la operación, tanto el vendedor como el comprador, firmaron un contrato de arrendamiento ficticio.

Así, en ninguna parte aparece que el señor Besaile le compró a Vega Lacharme la finca. Éste figura como arrendatario para levantar allí cerca de 2 mil cabezas de ganado. Vega, para salvar las apariencias, dejó algunas reses pastando en los potreros de la finca.

Como salvaguarda del negocio, sobre el que no existe una sola transacción sobre la mesa, las partes suscribieron un documento privado que eventualmente servirá de garantía en caso de que alguno de los dos no cumpla las condiciones pactadas en esa oscura transacción.

Entre el gremio de ganaderos de Córdoba, ese predio ha comenzado a ser llamado con el nombre de “la gobernación”, pues para nadie es un secreto de dónde salieron los $20 mil millones con los que Besaile la pagó.

Aquella finca, con buenas tierras y buenos riegos, sólo tenía un problema: la carretera, que era prácticamente intransitable. “La vía hasta La Providencia era una trocha intransitable. Uno podía gastarse más de dos horas en llegar”, le aseguró una exfuncionaria de la alcaldía de Montería a LOS IRREVERENTES.

Desde que el gobernador Besaile compró la finca, milagrosamente el municipio de Montería, a través de convenios y acuerdos, le ha metido la mano a la carretera, al punto de que desde el centro de la ciudad hasta las goteras de la hacienda, no se gastan más de 45 minutos.

La red del gobernador

Para todas sus operaciones, el gobernador Edwin Besaile se apoya, fundamentalmente, en cuatro personas: el abogado y politólogo Carlos Elías Petro, Héctor García, el ingeniero de Sahagún, Saulo Vergara y el padre de Petro.

Entre ellos se encargan de administrar las propiedades de Besaile, de llevar y traer el dinero y, por supuesto, de hacer los pagos que sea menester. García, particularmente, es el hombre que fue comisionado para negociar el ganado del gobernador y conseguir las tierras que se necesitna para el engorde del mismo.

Así como Alejandro Lyons tuvo a su lado al cuestionado Sami Spath Storino, para hacer las “diligencias” de corrupción, Besaile también tiene a sus “muchachos para los mandados”.

El ingeniero Saulo Vergara, despacha en la oficina 307 ubicada en el edificio Plaza La Castellana. Desde allí se coordinan negocios y todo tipo de actividades relacionadas con la gobernación del departamento. Los grandes contratos se definen en ese lugar, desde el que se han creado y registrado decenas de fundaciones y ONG de papel con las que la administración Besaile ha celebrado convenios por los que el departamento ha pagado miles de millones de pesos.

@IrreverentesCol

Publicado: octubre 9 de 2017