Después de ver el inicio de las sesiones del Congreso, me queda claro que el cambio que pregona la izquierda no será ni cambio, ni para bien, la falta de respeto por las instituciones unido a la chabacanería traerá consigo un gobierno seguramente peor que los que hemos tenido anteriormente donde la lucha por la corrupción será un chiste. Petro fue elegido por su supuesta lucha contra la corrupción, pero a su alrededor sólo hay corruptos, incluyendo los políticos del régimen que se unieron para seguir en lo mismo.

Estoy convencido que la única manera de hacer un verdadero cambio para el país es atacando la corrupción desde la raíz, pero cómo lo vamos a hacer si ni siquiera tenemos claro qué es. Después de buscar diferentes definiciones, encontré esta: “Corrupción es la acción y efecto de corromper, es decir, es el proceso de quebrar deliberadamente el orden del sistema, tanto ética como funcionalmente, para beneficio personal. Además de que el corrupto comete una acción ilegal, también presiona u obliga a otros a cometer tales actos”. Entonces el acto de corrupción no es individual, es colectivo.

Tengo que decirles que sentí vergüenza de ser colombiano al leer el informe que hicieron periodistas sobre la manera como se robaron inmensos recursos del Sistema General de Regalías destinados a los Ocad paz. Vemos cómo trabajaron en equipo tantas personas y entidades para lograr el ilícito que, si lo hicieran de la misma manera, tan eficientemente para cosas buenas, seríamos potencia. Hasta donde se sabe, estuvo involucrado personal del Congreso, de las alcaldías, de la Contraloría, del ejecutivo desde Planeación Nacional, y por supuesto del sector privado, el contratista que al final es el que aceita la máquina.

Para lograr tantos involucrados robando se requiere mucho trabajo y mucha desvergüenza. A medida que se untan más personas, el riesgo aumenta. En este caso el descaro es tan grande que pareciera que fuera un acto normal de gobierno lo que hacían. Es por eso que se debe actuar desde la raíz como cuando se ataca un cáncer en un cuerpo humano.

Aquí en este robo no importaron ni los estudios en el exterior, ni las hojas de vida rimbombantes de muchos, ni la majestad del puesto o la dignidad. Era un concierto para delinquir, donde todos mamaban algo, desde los que aprobaban hasta los que vigilaban. Por eso antes que pedir tanta pendejada para los cargos debemos mirar a la persona, sus principios, su moral y ética a través de sus actos. Eso es mas importante que siete PHDs o maestrías.

En principio debemos reformar todos los órganos de control, la Contraloría y la Procuraduría, que son cómplices. Son elegidos politiqueramente y defienden más a sus jefes políticos que al erario público. La justicia merece una reforma también. Nunca se termina juzgando al corrupto. Mientras no haya susto a la ley, seguirán actuando de la misma manera.

Adicionalmente se debe hacer la reforma política a fondo, donde los contratistas dejen de ser los protagonistas, los financiadores de los congresistas que luego piden devolución de favores vía negocios y contratos.

Desafortunadamente así reformemos todo lo anterior y mejoremos el perfil ético de nuestros gobernantes, mientras no acabemos esa cultura mafiosa que nos permeó la sociedad hace tantos años será complicado, mientras el éxito de una persona solo se mida en el dinero y las posesiones que tiene independientemente de la manera en que las consiguió, no hay reformas que valgan.

@SANTAMARIAURIBE

Publicado: julio 25 de 2022