La interpretación que le debemos dar a la votación que recibió el discurso del chavismo criollo de la Colombia Humana es que en esta oportunidad Colombia esquivó la bala, sin que eso quiera decir que los disparos hayan cesado. Es indudable que ese discurso anacrónico y lleno de odio de Petro, más similar que diferente al de Chávez, encontró tierra fértil en Colombia. Especialmente entre la juventud que hace años está expuesta al adoctrinamiento de profesores con ideología de izquierda, y por ende antiuribistas, y un grueso de la población acostumbrada al pan y al circo muy parecidos a los que aplaudían a rabiar a Chávez cuando vociferaba exprópiese y hoy se mueren de hambre. 

El documental Chavismo, la peste del Siglo XXI expuso muchas similitudes entre la Colombia de hoy y la Venezuela de 1998. Fenómenos como la corrupción y la división entre los buenos y los malos, donde ni los buenos son bueno ni los malos son malos, son el caldo de cultivo perfecto para que el discurso del odio dé sus frutos. Esos frutos en Colombia están representados en ocho millones de colombianos buscando un cambio, sin saber (esperamos) que ese cambio lo pidió Venezuela y hoy lo está padeciendo. 

Afortunadamente, como dijimos al principio, en esta ocasión logramos esquivar el balazo y no lograron llegar a la presidencia. Sin embargo, y como es lógico, ante el caudal electoral, van a buscar ganarse las gobernaciones, alcaldías, asambleas y concejos de las regiones de Colombia, especialmente aquellas donde Petro salió victorioso. 

Se dice que la senadora Claudia López le tiene el ojo puesto al segundo cargo más importante del país: la alcaldía de Bogotá. A pesar de haberle dado la espalda a su compañero de fórmula Sergio Fajardo en su decisión de votar en blanco para la segunda vuelta, la señora López seguramente buscará beneficiarse del caudal electoral de Fajardo, para que, dentro de cuatro años, sea ella la candidata a la presidencia. Después de criticar sin piedad a Gustavo Petro, diciéndole inclusive que él representaba el chavismo en Colombia, aterrizó en su campaña sin esperar a que el cuerpo de Fajardo se enfriara. Por esa razón no es descabellado pensar que esperará que Petro le devuelva el favor y le endose sus votos en la capital del país. Y muy seguramente también se aprovechará de la campaña para la Consulta Anticorrupción que recibirá financiación estatal para su amplia difusión. Si existiera el santismo seguramente aspiraría a esos votos porque ella fue una de las grandes promotoras de la reelección de Juan Manuel Santos en el 2014. carrera política de la senadora López se caracteriza por poca coherencia y mucha conveniencia.

El departamento del Magdalena donde también ganó Petro es el hogar del ex alcalde Carlos Caicedo que prestó su nombre para enfrentarse a Gustavo Petro en la consulta interpartidista. En mi opinión, ejercicio que Petro aprovechó para comenzar su campaña a la presidencia antes de lo establecido por la ley porque Caicedo nunca fue un verdadero rival para Petro. Ese favor desgastante que no fue correspondido a la hora de escoger una fórmula vicepresidencial, seguramente será pagado cuando Caicedo y su estructura política busquen sus espacios en los altos cargos del departamento.

El Atlántico, otro de los departamentos donde el discurso de Petro encontró favorabilidad también está en la mira de la Colombia Humana. Antes de las últimas elecciones regionales el nombre de Nicolás Petro, uno de los hijos del excandidato a la presidencia, comenzó a zumbar para el concejo de Barranquilla. En esa oportunidad, por razones desconocidas, no ocurrió, pero ahora no dudo que vengan con todo. La Barranquilla que hace unos años cayó en el discurso populista del Cura Hoyos de nuevo está vulnerable para caer ante el discurso hipnotizador de la lucha de clases. Especialmente ahora cuando la gente está aburrida de la hegemonía política de la familia Char y de los escándalos de corrupción electoral en la que convenientemente se les olvida hacerse partícipes por vender sus votos.

Otras ciudades capitales como Riohacha, Cartagena, Cali, Popayán, Montería, Sincelejo y Pasto están en la mira de la Colombia Humana. Mientras que no hagamos un alto en el camino y corrijamos el rumbo estaremos en peligro de ser alcanzados por la bala del chavismo. 

@ANIABELLO_R

Publicado: junio 21 de 2018