LOS IRREVERENTES. Estamos a menos de una semana para la inscripción de las listas del Centro Democrático al Congreso de la República. EN el caso del senado, hay un pulso interno entre los defensores de la lista abierta y los que propugnan, como usted, que ésta sea cerrada.

JOSÉ OBDULIO GAVIRIA. El falso dilema “ideología o votos” lo creó la Constitución del 91. Ahí se escribió el acta de defunción de los dos partidos históricos, liberal y conservador. Al discurso aglutinante lo reemplazó la simple mecánica recolectora. La introducción del sistema de lista abierta en circunscripción nacional derogó a los héroes como Uribe Uribe y entronizó a los herederos del “romanismo” y el ‘lentejismo’. Uribe, Galán, Gómez Hurtado son hijos del tipo de congreso anterior al 91. Anomalías como Claudia Nayibe, Iván Cepeda y los ñoños, son el tipo de hijos que pare el sistema de lista abierta.

La lista abierta la integran 50 o más candidatos que actúan como “llaneros solitarios”. Con contadas excepciones, es gente a la que le da lo mismo llegar al senado por la U que por CR, Opción Ciudadana, partido liberal o Partido Verde. Con sistema de lista abierta, muchos que apoyaron hasta ayer a Santos y votaron Sí en el plebiscito, estarían encantados de ir en la lista del CD. La lista abierta nos volvió un país de dirigentes oportunistas, pusilánimes, corruptos y sin principios. Creo (y espero) que el pueblo destituirá electoralmente en 2018 a las listas abiertas.

LI. Pero los defensores de la lista abierta esgrimen un punto que tiene un alto nivel de validez: el trabajo político de quienes están aspirando. Cada uno tiene que salir a buscar votos para lograr su curul y no esperar al endoso del presidente Uribe.

JOG. Los partidos de lista abierta son una mísera fábrica de avales. Los feudos electorales basados en dinero, burocracia y contratación pública, se reunieron en nuevos partidos o en viejos partidos reciclados. Así garantizan la reproducción de curules “propias”. Desde mi actual curul suelo observar. Ya me sé el mapa: fulano es el hijo de tal; las otras, las esposas de tales; los otros, los hermanos de fulanos… No hay sino una explicación a un sistema político tan primitivo, tan feudal: las listas abiertas que incorporan, entre otras cosas, el derecho a heredar las curules.

LI. ¿Cuáles son las principales críticas que usted le hace a las listas abiertas?

JOG. Con lista abierta no hay relaciones políticas entre el candidato y el electorado. En la lista abierta lo único que usted puede plantear es negocios. El logotipo de los partidos de lista abierta debiera ser el signo pesos ¡Vote por mi y yo le pago tanto o le doy esto o lo otro! Los partidos de lista abierta no tienen Centros de Pensamiento sino Centros de negocios; no necesitan tesorerías sino caletas… ¿Usted, que es consultor político, cree que vale la pena ir a un foro en Sahagún para discutir con la esposa del Ñoño, futura senadora de la U en lista abierta, sobre qué hacer con  la JEP en la legislatura del 2018?

LI. No sería una tarea sencilla. Pero no nos salgamos del tema. He hablado con algunos dirigentes del uribismo que defienden la lista abierta y ellos me aseguran que con esa figura, posiblemente el Centro Democrático puede obtener alrededor de 30 a 35 curules el año entrante, un incremento significativo frente a las 20 que tiene hoy en día.

JOG. No seamos ni ilusos ni hipócritas: el mejor en el sistema de lista abierta es el que más ofrezca, y punto. El segundo nivel, es el de las candidaturas a la Cámara atadas a los candidatos al senado. Actúan como simples recogedores de ganado para que el patrón (el senador) lo cuente, lo pese y lo embarque para la feria. El sistema del 91 también convirtió a la Cámara de Representantes en tierra de nadie.

Con una lista abierta no hay partido. No hay con quien hablar. Para bien y para mal. Nosotros, por ejemplo, para bien (porque son disidentes), tenemos una estrecha alianza de principios con dos senadoras liberales en temas como la JEP y las 16 curules de las FARC. Y, para mal, también: en Cambio Radical varios senadores se han enfrentado a la decisión de su partido y varios votaron con las FARC y Santos la JEP y las 16 curules. Por esencia, una bancada de lista abierta no es bancada. Obra siempre como un aquelarre de comerciantes: do ut des. Te doy, para que me des.

LI. Tengo la impresión de que estas declaraciones tan fuertes, van a generar escozor al interior del Centro Democrático. Los defensores de la lista abierta, porque he hablado con ellos, no piensan dar su brazo a torcer.

JOG. El doctor Óscar Iván Zuluaga y quienes le recomiendan a Uribe dar ese paso atrás, abrir la lista (¡qué digo!, no recomiendan sino exigen, porque están soliviantados), nunca han dado el debate abierto, como lo hago yo desde 2005 cuando se fundó la U. Hasta ahora no ha sido posible confrontarnos. Por eso he optado por publicar mis puntos de vista en esta entrevista; creo que el partido lo necesita y espero que mis palabras creen la ocasión para un debate argumentado…

El doctor Zuluaga ha expresado una admiración obsesiva por quienes “tienen votos”, como si eso pudiera ser una cualidad intrínseca de alguien, como tener buena voz o buen carácter. Él  mismo ha dicho que “tiene 7 millones”. Esa es una caracterización propia del sistema de lista abierta, en la que no se “obtiene” una votación sino que se “tiene” una votación negociada con capitanes políticos. Lo que debiera decir, más bien, es que fulano de tal tiene 3 mil millones de pesos para ganar una curul en el sistema de lista abierta y en competencia con la figura de Álvaro Uribe. Él le dice a Uribe que la lista debe ser integrada por quienes “tengan votos”. Una manera indirecta de decir que José Obdulio (u otros miembros actuales de la bancada que se rehúsan a construir un feudo propio) no tiene votos, o, si no, que se haga contar. Pues lo digo sin ambages y bien clarito: yo no necesito hacerme contar contra Uribe; yo no quiero tener feudo electoral sino partido; yo no quiero ganarle a nadie de mi partido ni necesito reconocimientos. Yo he hecho, hago y deseo seguir haciéndole la segunda a Uribe. Eso es mucho más gratificante que ser el nuevo Ñoño del Centro Democrático, cosa que parece ser la obsesión del grupo en mención. Yo no apostaría afeitarme el bozo con ninguno de mis compañeros del CD para ver cuál saca más votos. Mi esfuerzo es para que todos lleguen a ser mejores que yo. Con eso, sirvo a mi país.

LI. Ante el escenario de que se imponga la lista abierta, ¿cuál sería su recomendación al presidente Uribe?

JOG. Yo le recomendaría a Uribe que, si va a abrir la lista al senado, él no vaya. Que no se baje de su peana. El que esté dispuesto a competir con él por los votos, o tiene una codicia enfermiza o una chifladura como para camisa de fuerza. Esa gente le va a hacer la vida imposible. Ya me imagino el partido teniendo que responder por violaciones de topes, por falsedades en informes, por guerra de candidatos para quedarse con los dineros de la reposición. Y como bancada, ya me imagino a Uribe tratando de convencer a las “personalidades de lista abierta” que asistan cumplidamente a las sesiones y rogándoles que nos acompañen con el voto. Uribe no se merece eso. Si va a abrir la lista, que le deje ese trabajo a los ambiciosos.

@IrreverentesCol

Publicado: diciembre 4 de 2017