Historia de un secuestro

Frecuentemente, el exguerrillero León Valencia alega que él no tiene cuentas con la justicia, que ha respondido por todos los delitos que cometió cuando integraba las filas terroristas del ELN y que aquello, en palabras suyas, “le concede autoridad moral” para opinar y, sobre todo, para pretender posicionarse como juez moral de los colombianos.

Muchos se preguntan si Valencia, multimillonario contratista del Estado, dice la verdad respecto de su supuesta reparación a las múltiples víctimas que dejó regadas en el camino durante su sangrienta militancia en la guerrilla del ELN.

LOS IRREVERENTES tuvieron acceso a un documento fechado el pasado 8 de julio de 2011 en el que el fiscal 6 de la denominada “Unidad de Justicia y Paz” de la Fiscalía General de la Nación, José Gilberto Martínez Guzmán, le informó a la directora de dicha dependencia, Elba Beatriz Silva, sobre una compulsa de copias contra León Valencia por haber sido el determinador del secuestro del señor Calixto Benavidez Vásquez, según confesión de uno de los autores del delito, Rafael Enrique Simanca Bello, alias “Gilberto”.

En su declaración ante la justicia, alias “Gilberto” contó que el 24 de septiembre de 1992 un comando terrorista, por orden de León Valencia, secuestró al señor Benavidez. Valencia, para esa época era miembro del denominado “estado mayor” de la cuadrilla criminal conocida como el “frente de guerra norte del ELN” y era la persona encargada de ordenar secuestros y extorsiones. En palabras del declarante: “Cada dos años recibíamos plan de trabajo de los mandos. Recibimos planes del año 1990, entre ellos el de alias ‘Gonzalo’, en este hecho él participó porque él hacía los planes que ellos trazaban, entre ellos hacer retenciones, secuestrar cumplir la cuota económica de cada frente”.

 

Hace 6 años está engavetada en la fiscalía una delicada denuncia contra León Valencia por el delito de secuestro

 

Proceso engavetado

Lo interesante es que la orden para que León Valencia sea investigado está durmiendo el sueño de los justos en algún anaquel de la Fiscalía General de la Nación, entidad que prefiere destinar sus esfuerzos y sus recursos para perseguir las voces críticas de la gestión de Montealegre y Perdomo y no en investigar delitos atroces como el secuestro ordenado por León Valencia contra el ciudadano Calixto Benavidez.
En un reciente debate acalorado entre el senador Jaime Amín y León Valencia en la emisora La FM, el exguerrillero dijo de manera olímpica: “yo no escondo mi pasado, yo hablo de frente”. Si Valencia es tan transparente como dice, entonces cómo se explica que durante todos estos años él no le haya contado al país, a las directivas de la revista para la que escribe semanalmente, a las entidades oficiales con las que ha celebrado contratos que contra él pesa una grave denuncia, hecha por un subalterno suyo, que lo involucra en un delito de lesa humanidad.

Cuando se le cuestiona por sus crímenes, Valencia se escuda tras un libro de su autoría, “Mis años de guerra” y alega que en aquel está contenida la historia de su vida y de los crímenes que cometió cuando era guerrillero del ELN. Pues bien, repasando las páginas de ese libro, por ningún lado se encuentra mención alguna del secuestro del señor Benavidez. ¿Se le pasó narrar ese caso? ¿Qué otros delitos de lesa humanidad fueron obviados por él?

Sería muy importante que el saliente vicefiscal Perdomo explique porqué no ha evolucionado la investigación que en julio de 2011 ordenó que se adelantara contra León Valencia el fiscal 6 de Justicia y Paz, José Gilberto Martínez Guzmán.

@IrreverentesCol

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