Contra toda evidencia científica y con absoluta irracionalidad, el dirigente socialcomunista Gustavo Petro aseguró hace pocos días que la vacuna contra COVID-19 no era eficaz frente a la denominada variante delta. En palabras del insensato Petro, “Las vacunas no sirven para el virus Covid-delta, según primeras investigaciones”. La red social Twitter se vio forzada a bloquear el trino haciendo una advertencia de que el mismo es “engañoso”.

Es cierto que la velocidad de propagación de la variante delta es muy alta, pero no hay una conclusión por parte de los científicos en relación con la supuesta ineficacia de la vacuna en lo atinente a esta cepa.

Para hacerle frente a esta variante, algunos países están empezando a promover la inoculación de una tercera dosis de la vacuna. Es el caso de Israel donde el gobierno está invitando a los ciudadanos a recibir la tercera dosis como medida de refuerzo frente a la variante. Como es natural, el proceso inició con las personas mayores de 60 años.

Como todo lo que ha ocurrido en esta pandemia, no hay verdades absolutas en relación con la vacuna. En lo que sí hay consenso es respecto de la necesidad de vacunar al mayor número de personas posible para mitigar el impacto del virus.

Hace tres meses el CEO del laboratorio Pfizer aseguró que la tercera dosis sería necesaria 12 meses después de haber recibido la segunda. Ahora, los pronósticos han cambiado radicalmente. El mismo laboratorio Pfizer emitió una comunicación a finales de la semana pasada aseverando que la tercera dosis es definitiva para contener la propagación del delta en los pacientes entre los 65 y los 85 años, según un estudio realizado con 23 personas.

Lo cierto es que en materia de salud pública no hay cabida para la politiquería ni mucho menos para las desinformaciones.

Petro es un fabricante enfermizo de noticias falsas. Su desesperada estrategia de incendiar a Colombia por todos los frentes posibles cruzó una línea muy delicada: la salud y la vida de millones de personas.

No contento con haber desatado una brutal oleada de violencia con ocasión del paro criminal en el que su grupo criminal ‘Primera Línea’ paralizó las vías, incendió locales y casas y asesinó a decenas de personas, entre ellos miembros de la Fuerza Pública, ahora intenta matar a más colombianos a través de la difusión de mensajes mentirosos en relación con la vacuna contra el Covid-19.

La ciudadanía debe ser responsable. Dejar de lado las preferencias ideológicas y entender claramente que Petro no es una autoridad en materia epidemiológica, razón por la que sus palabras sobre la vacuna denotan ignorancia supina. Sus planteamientos delatan la falta de sano juicio de quien funge como líder de la oposición en Colombia.

De cara a la campaña política, debería existir una regla inamovible: sacar a la pandemia y a la vacunación del debate, porque con la salud y la vida de las personas no puede jugarse como irresponsablemente está haciendo Gustavo Petro.

@IrreverentesCol

Publicado: agosto 3 de 2021