La extrema izquierda que no han podido asesinar a Álvaro Uribe –víctima de múltiples atentados terroristas- y mucho menos derrotarlo democráticamente en las urnas, recurre a la más ruin de las estrategias para minarlo moral y políticamente: acusarlo de ser autor de crímenes atroces.

Lo curioso es que ese tipo de sindicaciones siempre se producen faltando pocas semanas para las elecciones. En esta campaña, en la que el Centro Democrático se perfila como el partido con mayor intención de voto en la contienda por el Congreso de la República, no podía hacerse la excepción.

En 5 semanas, los colombianos concurrirán a las urnas y Uribe, que encabeza la lista del Centro Democrático, seguramente obtendrá la más alta votación en la historia de nuestro país. Como su avance es imparable, había que buscar la manera de atajarlo. La ”solución” emanó de un despacho judicial que pidió investigar al expresidente por las masacres del Aro y La Granja y por el asesinato del defensor de derechos humanos, Jesús María Valle.

Una muy “conveniente” solicitud en plena época preelectoral. Hace unos días, se pretendió acusarlo de ser el violador de la periodista Claudia Morales. Como esa infamia se cayó por su propio peso, entonces ahora se procede a vincularlo con la comisión de delitos de lesa humanidad.

La guerra sucia es un fenómeno que se presenta en todas las campañas políticas. La lucha por el poder, saca lo peor de la naturaleza humana. Aquellos que no han podido derrotar a Uribe con argumentos, echan mano de las herramientas más ruines para desprestigiarlo. Lo que ya está probado es que el electorado y los seguidores de Uribe no hacen caso de ese tipo de sindicaciones temerarias y carentes de toda razón. Hace 4 años, recrearon la historia del tal hacker para intentar torcer el resultado electoral. No les funcionó. El Centro Democrático, a pesar de las trampas y del fraude, obtuvo la votación más alta para el senado de la República y logró que su candidato presidencial se impusiera en la primera vuelta.

El montaje es tan burdo, que se sindica al presidente por haber ordenado el homicidio de Jesús María Valle cuando era gobernador de Antioquia. Para la fecha de la muerte de ese activista, Uribe ya no era gobernador y vivía en el Reino Unido, en condición de estudiante de la universidad de Oxford.

Estas elecciones son definitivas para el futuro de nuestro país. La izquierda extremista y antidemocrática está empleada a fondo para lograr el propósito de quedarse con el poder, razón por la que no tendrán ningún problema en violar cualquier límite, así uno de ellos sea el de tildar al presidente Uribe de perpetrador de masacres.

@IrreverentesCol

Publicado: febrero 7 de 2018