Gracias al radicalismo, la torpeza y la inexperiencia política de Francia Márquez, Gustavo Petro perderá de nuevo la Presidencia. Su campaña, que ya representaba de por sí un riesgo para los inversionistas y la propiedad privada, cerró las puertas a cualquier aproximación real con el centro y dejó más que marcada su tendencia de izquierda extrema.

Para no andar con eufemismos, el futuro del País está en manos de Cesar Gaviria. Los votos del Partido Liberal son los que terminarán desequilibrando la balanza y definiendo quién ingresa a la Casa de Nariño el próximo 7 de agosto. Y Petro lo sabe.

Por eso, desde hace varias semanas venía trabajando en aproximaciones a las toldas rojas, más que con cualquier otra colectividad. Tras dos aspiraciones fallidas, él entendió que representar a la izquierda no es suficiente para llegar al poder y que también necesita un apoyo de estructura. Por algo se llevó a personajes como Roy Barreras o Armando Bendetti a sus filas. 

Y la tarea la estaba haciendo bien. Un sector minoritario del Partido lo respaldó de cara a la consulta y el Presidente Gaviria creó un camino de diálogo, al igual que con los demás aspirantes. De hecho, el liberalismo supo esperar, manejó un timing perfecto y sus votos de valorizaron como nunca antes después del 13 de marzo.

Si Petro lograba forjar una alianza con Gaviria, la elección estaba prácticamente resuelta. No solamente porque los 2 millones de votos del Partido Liberal representan ese margen que le hace falta al Pacto para ganar en primera vuelta, sino por el mensaje que le hubiera enviado al País: su proyecto político no es radical, respeta la estructura económica de la Constitución de 1991 y no afectará la propiedad privada. Quién mejor que uno de los dos Partidos tradicionales para servir de garante de ello.

Por eso, todos estaban a la expectativa de quién iba a ser la fórmula vicepresidencial de Petro. Sin embargo, afortunadamente para Colombia, la elección no pudo ser más errada, dado que Francia representa un nicho electoral aún más radical que el de Petro. No suma nuevos sectores y aleja esa candidatura del codiciado centro. 

Además, más se demoró Petro en anunciar a Márquez como coequipera que ella en atacar ferozmente al Presidente Gaviria, justo la persona que más necesitaba convencer el Pacto Histórico en estos momentos. Un error fatal propio de la inexperiencia y la arrogancia que lamentaron de manera inmediata tanto Petro como Roy. El esfuerzo de tanto tiempo se fue al piso y, como era de esperarse, el Jefe del Liberalismo cortó relaciones con esa candidatura. 

Y no era para menos. En política las maneras importan. Una cosa es alebrestar a la galería con arengas veintejulieras y otra muy distinta construir Gobierno. Si esta señora maltrata a quienes requiere de aliados en campaña, qué se puede espera que suceda con el resto de las personas si llega a un cargo importante…

En otras palabras, Francia le va a costar la Presidencia a Petro. El contexto cambió y ahora Fico lo tiene todo para conquistar el centro. Rodrigo Lara le aporta un discurso moderado, alejado de los extremos y conciliador. Sin odios, sin resentimientos, sin victimizaciones y con toda la experiencia para construir sobre lo construido.

@LuisFerCruz12

Publicado: marzo 30 de 2022