Desde la clandestinidad, el exfuncionario del DAS rompe su silencio y cuenta detalles de la persecución en su contra.

El exsecretario general y exdirector de inteligencia del DAS Giancarlo Auqué se encuentra huyendo de la justicia. Contra él pesa una orden de captura internacional proferida por el juez que lo investiga por haber participado en una supuesta tortura psicológica contra la periodista del Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo, Claudia Julieta Duque.

LOS IRREVERENTES Conocimos hace algunos días que Auqué, desde la clandestinidad, escribió y publicó un libro, razón por la que nos dimos a la tarea de buscarlo y contactarlo para que hablara de su caso y de su vida como prófugo.

En la primera parte de la entrevista, Auqué narra los detalles de los procesos que se han adelantado en su contra –fue condenado a 9 años y 8 meses en el proceso de las denominadas “chuzadas”-. En la segunda parte, se refiere a su situación humana y las razones que lo condujeron a evadirse del llamado de la justicia colombiana.

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LOS IRREVERENTES. Señor Giancarlo Auqué, gracias por atender esta entrevista con LOS IRREVERENTES.  Después de tanto tiempo en la clandestinidad, ¿por qué rompe su silencio?

GIANCARLO AUQUÉ. Porque ya estoy cansado de la persecución a que he sido sometido de manera injusta. En mi caso, se han adelantado 18 investigaciones formales de la procuraduría, fiscalía y contraloría. En 16 se ha decretado que no soy responsable de lo que se me imputa. En las otras dos, que son de gran impacto político, me han metido preso, me han perseguido.

Yo quiero que la gente conozca, realmente, que me han involucrado en un proceso judicial que no tiene ni pies ni cabeza. Rompo mi silencio porque me cansé de la injusticia y el matoneo.

L I. Usted era el secretario general del DAS durante los primeros años del gobierno del presidente Uribe y fue vinculado en el escándalo de las denominadas ‘chuzadas’ del DAS. ¿Cuál fue su papel en esos supuestos seguimientos ilegales?

G A. Como secretario general del DAS, con mi equipo de trabajo adelantamos una reestructuración de la entidad en procesos que tenían que ver exclusivamente con la parte administrativa. El director, Jorge Noguera, me encargó de la dirección de inteligencia para que continuara en el proceso de reestructuración.

A mí me encargan de esa dirección de inteligencia para temas administrativos mas no para trabajar en asuntos de inteligencia porque yo no tenía experiencia en esos asuntos. Antes de llegar al DAS, yo jamás había sido funcionario público; mi vida profesional se había desarrollado eminentemente en la academia y el sector privado.

L I. Pero no responde mi pregunta. ¿Usted ordenó la interceptación ilegal de algún ciudadano?

G A. Sobre ese particular quiero decirle que yo recibí una orden del director del DAS (Jorge Noguera) para que investigáramos unas personas y unas ONG que se creía que tenían vínculos con las Farc.

La principal organización que investigamos, lo hicimos porque la denominada Junta de Inteligencia Conjunta en la que tienen asiento todas las agencias de inteligencia de Colombia, al unísono decían que esas personas tenían relaciones con las Farc.

L I. ¿En concreto cuáles personas y cuáles ONG estaban investigando?

G A. La investigación tenía que ver con sindicatos y con ONG. La organización que más se investigó fue el Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo.

Se trataba de determinar dos cosas fundamentalmente. La primera: si tenían relación con las Farc y la segunda: si a través de las publicaciones que hacían, el interés era el de dañar la imagen de Colombia ante el mundo.

El tema de la mala imagen es mucho más relevante de lo que todo el mundo se imagina. Le voy a citar un caso. En algún momento Iván Cepeda, Piedad Córdoba y Carlos Lozano impulsaron la noticia de que en el departamento del Meta se había encontrado la fosa común más grande de América, inclusive la más grande descubierta después de la finalización de la Segunda Guerra Mundial. Decían ellos que en la fosa había unos dos mil muertos enterrados y que esa fosa era producto de la Seguridad Democrática.

Presentaron fotografías de las supuestas víctimas. Ese asunto se investigó y se probó que en esa fosa no había más de 4 muertos sin identificar y que ellos no tenían nada que ver con el conflicto armado.

Le cuento algo más: las fotografías que los denunciantes mostraron eran de fosas en Bosnia.

L I. Pero también se ha visto que esas ONG hacen montajes contra agentes del Estado

G A. Claro que sí. Se han hecho montajes contra el general Uscátegui, el coronel Mejía, el capitán Morales, etcétera…están perfectamente documentados y uno no se explica cómo los jueces emiten fallos en contra de esas personas que son inocentes.

L I. ¿Cuando ustedes hicieron esas investigaciones, denunciaron lo que descubrían ante las autoridades judiciales correspondientes?

G A. Recuerdo que en 4 casos específicos se puso en conocimiento de las autoridades lo que encontramos. Le enuncio algunos: el caso de la comunidad de paz de San José de Apartadó y la fundación Redepaz de Pereira.

Lo increíble es que la justicia nunca actuó. Usted sabe que la justicia es bastante lenta con la izquierda y bastante rapidita con los agentes del Estado.

L I. A usted lo condenaron por el denominado escándalo de las chuzadas.

G A. Sí. Yo fui condenado. Se me acusa de haber sido uno de los promotores del denominado G3, que fue uno de los grupos que realizó las chuzadas.

La historia de mi condena es esta: yo recibí la orden del doctor Noguera de hacer la investigación contra las ONG que ya le mencioné. Estuve totalmente de acuerdo con esa orden. Convoqué entonces a una reunión en la que presenté a José Miguel Narváez quien venía de ser un asesor de la entonces ministra de Defensa Marta Lucía Ramírez.

Narváez se presentó como un hombre con amplio conocimiento en los temas relacionados con las ONG y con la guerra política y la guerra jurídica.

Al presentarlo, decido que él (Narváez) asesore a un grupo de 2 funcionarios para que adelanten una investigación que en ese momento se planteó como un trabajo de análisis de medios abiertos.

3 directores de distintas dependencias del DAS han dicho que en efecto yo presenté a Narváez pero que jamás di una orden ilegal.

Mire Ernesto. Si yo retrocedo el tiempo y se me presenta la misma situación, no dudo en volver a hacer esa investigación. Era necesaria para la seguridad del Estado colombiano.

L I. Si eso es así, entonces ¿por qué terminó enredado en un proceso penal?

G A. En mi proceso reposa el testimonio de 41 personas que dicen que nunca di una orden ilegal en el DAS. Solamente hay uno que dice que sí lo hice. Se trata de Jaime Ovalle quien ya murió y era la personas que manejaba el G3. El era un analista del DAS.

Cuando las autoridades allanaron al DAS, encontraron unas carpetas con unas interceptaciones telefónicas de números fijos.

Quiero recordarle que al DAS le hicieron 3 peritajes. Uno la policía, otro la fiscalía y el tercero el FBI. Se concluyó que en la sala de interceptación del DAS jamás se interceptaron teléfonos.

Entonces, como yo fui el que presentó a Narváez y también conformé el grupo G3, entonces me acusan de haber ordenado las interceptaciones cuando no hay una sola evidencia que pruebe que yo hubiera dado la orden de cometer algún ilícito.

L I. ¿Durante el juicio en su contra apareció alguna de las interceptaciones? Hay algo que llama mucho la atención en el proceso de las  denominadas chuzadas y es que la justicia ha proferido condenas sin que se hayan reproducido los audios de las interceptaciones.

G A. En mi caso, jamás apareció una grabación o un dato técnico que compruebe que se realizó algún tipo de interceptación. Se encontraron transliteraciones en documentos en Word.

L I. Me permito volver sobre el mismo punto. A usted lo condenaron por concierto para delinquir y uso indebido de software. En el momento en que a usted lo condenan, ¿no le mostraron alguna grabación, trazo electrónico que confirme que las interceptaciones se realizaron?

G A. Hay 3 peritajes especializados que dicen que los equipos del DAS jamás se utilizaron para ese propósito. Además, la fiscalía siempre había mantenido la posición de que si no había un audio de la interceptación y que si no había dirección IP de la salida de un correo electrónico, no se podía hablar de interceptación de una comunicación porque no había prueba de ello.

A nosotros nos cambiaron la doctrina y como le dije anteriormente, nos condenaron con un documento de Word.

L I. ¿Cuántos años de condena le fueron impuestos?

G A. 9 años y 8 meses. Al director del portal de noticias de las Farc, Anncol, que le hace propaganda, encubre a las Farc y busca financiación para esa organización le pusieron 8 años y luego por un error en el juicio lo dejaron libre.

L I. Hablemos del caso de la señor Claudia Julieta Duque, periodista de extrema izquierda que alega ser una supuesta perseguida.

G A. Después de mi salida de la dirección de inteligencia en septiembre de 2004, las personas que quedaron allí adelantaron otras operaciones de inteligencia. En el caso de la mujer a que usted hace referencia, se hizo la operación filtración, la cual empezó un mes después de que yo hubiera salido de la dirección de inteligencia del DAS.

Debo decirle que en el desarrollo de esa operación a algún miembro del grupo que hacia esa investigación se le ocurrió llamar a la periodista Duque y la amenazó.

Fue una amenaza canalla y sin ningún fundamento.

La fiscalía resolvió investigar ese caso por el delito de una supuesta tortura psicológica. Dicen que la periodista Duque fue atacada de tal manera que le dejó secuelas psiquiátricas. Lo curioso es que el que da el dictamen pericial es una ONG allegada al Colectivo de Bogados José Alvear Restrepo y Medicina Legal.

L I. Medicina Legal, donde se ha comprobado que han trabajado falsos psiquiatras y personas verdaderamente incompetentes.

G A. Así es. Ellos determinaron que la periodista tiene secuelas permanentes. Yo nunca he controvertido el tema sobre si esa amenaza es tortura o no es tortura. A ellos les conviene mostrar eso como una tortura para salir en el contexto internacional porque tenga siempre de presente que esto tiene un fin y un propósito: desprestigiar de la forma que sea a la Seguridad Democrática y tratar de llegarle de alguna manera al presidente Uribe; esa es la meta.

Cuando se hicieron las amenazas contra Duque, yo ya no estaba en la dirección de inteligencia.

L I. ¿Cuándo se produjo la amenaza contra esa periodista?

G A. El 17 de noviembre de 2004. Dos meses y 16 días después de que yo hubiera salido de la dirección de inteligencia del DAS. Ella, en el proceso ha dicho muchas cosas que no son ciertas. Ha hecho manifestaciones que no ha podido probar.

La acusación en contra mía por esa amenaza ha tenido una evolución. Primero dijeron que como yo creé al G3, eso me hacía responsable de la amenaza. Cuando demostré que yo no participé de ningún modo en la operación en la que se dio la amenaza contra esa mujer, entonces la fiscalía dijo que como yo estuve en inteligencia, hubo una serie de operaciones que a ella la afectaron. Pero entonces, yo muestro con fechas en mano que el día de la amenaza yo ya no estaba en inteligencia, a lo que la fiscalía responde que eso no importa porque igual yo seguía siendo funcionario del DAS, como secretario general de la entidad.

Aquello es absurdo: un secretario general no tiene nada que ver con asuntos de inteligencia.

L I. ¿Pero qué tan cierto es todo lo que Duque dice?

G A. Es cierto que la amenazaron y que la siguieron. Sobre eso no hay duda alguna. Pero hay muchas cosas que hacen dudar sobre su credibilidad. Ella tenía escoltas del DAS y ponía a su conductor a decir cosas que no eran ciertas.

L I. ¿Mientras estuvo en el DAS, usted alguna vez recibió alguna orden de alguien del alto gobierno para hacer algo ilegal?

G A. Jamás. Noguera nunca me dio una orden ilegal. Debo decir, así mismo, que nunca escuché a Noguera diciendo que él recibió alguna orden ilegal proveniente del alto gobierno.

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L I. Puedo imaginarme cuál va a ser la respuesta a esta pregunta, pero no puedo dejar de hacérsela: ¿Usted dónde se encuentra?

G A. Estoy cerca al frío y cerca al calor.

L I. ¿Se va a entregar a la justicia?

G A. Por el momento yo no veo esa posibilidad y le voy a explicar el porqué. Al cumplir las tres quintas partes de la condena que se me impuso por las supuestas chuzadas ilegales, yo solicité la libertad, la cual me fue concedida por un juez de control de garantías.

Dos días después de ello, el juez que lleva el proceso de la supuesta tortura psicológica contra la periodista Claudia Julieta Duque ordenó nuevamente mi captura diciendo que yo soy un peligro para la sociedad y que debo permanecer preso para cumplir la condena que se me impondrá por el caso de Claudia Julieta Duque.

El juicio no había comenzado ¡Y el juez ya me estaba condenando! En ese momento, yo me di cuenta que no tengo ninguna garantía y por eso tomé la decisión de no presentarme.

L I. El interés de hacerle esta entrevista nace porque navegando en el inconmensurable mundo del Internet encontramos que usted escribió y publicó un libro intitulado “La fuerza que mueve al mundo” ¿Cuándo escribió ese libro?

G A. Escribí el libro estando en la clandestinidad. Hablo del momento histórico que está viviendo Colombia; el contexto político que fue el que dio origen a mi problema. A través del libro narro las investigaciones que he realizado sobre temas espirituales y científicos y los argumentos racionales que nos acercan a decir que Dios existe. Yo necesitaba buscarle una solución a mi caso porque ante las respuestas irrisorias de la justicia frente a algo que soy evidentemente inocente y que ya me condenaron. Después de estas investigaciones que hago, me encuentro con la sorpresa de una respuesta que yo no esperaba y esa es la respuesta que yo quise compartir al escribir mi libro y que creo que es muy interesante que la gente conozca.

L I. ¿Cómo es la vida de una persona que se ve obligada a vivir en la clandestinidad, escondido casi de si mismo?

G A. Horrorosa. Yo antes de trabajar en DAS jamás tuve ni siquiera una multa de tránsito. Yo antes de ingresar al DAS era el director jurídico de la cámara de comercio de Santa Marta. Era profesor de derecho comercial de la universidad Sergio Arboleda y era decano de la facultad de derecho de la universidad Cooperativa.

Cuando empezaron a investigarme, yo duré 3 meses acostado en una cama. Gracias a mi familia pude superarlo.

Pero cuando tuve que irme a la clandestinidad, sin poder ver a mi familia, sin producir dinero, el problema se torna gravísimo.

La angustia que se vive en una situación como la mía, es la peor tortura que se le puede hacer a una persona y a su familia. Mi esposa y mis hijas han sufrido demasiado.

L I. ¿ No teme que lo encuentren y lo capturen?

G A.  Sí. Esa es una de las posibilidades. Pero yo libremente no voy a regresar a un proceso en el que el juez me condenó antes de que éste comenzara.

L I. Señor Auqué, muchas gracias por haber hablado con LOS IRREVERENTES. Usted se declara inocente y nosotros no somos jueces de nadie, pero es claro que las personas que han sido cercanas o han trabajado con el presidente Uribe se les ha perseguido de manera infame. La justicia fue utilizada como una herramienta de vindicta política contra muchas personas. A veces el país emite juicios con base en un titular, olvidando que detrás de esa noticia hay un ser humano que sufre por el prejuicio y las condenas mediáticas.

G A. Muchas gracias a ustedes por este espacio y por permitirme exponer mi versión.

@IrreverentesCol