De acuerdo con el mandato de la constitución, el vicepresidente tiene una sola vocación: reemplazar al presidente durante sus ausencias temporales o permanentes. Por eso, su designación resulta tan importante, pues el vicepresidente es el llamado a gobernar en caso de que el titular por enfermedad o por la razón que sea se vea forzado a separarse del cargo o, en situaciones extremas, muera. La misma constitución indica que el vicepresidente ejercerá el gobierno en caso de que el presidente no pueda posesionarse. Ejemplo: si Petro gana las elecciones en junio próximo, pero por el motivo que sea no puede posesionarse el 7 de agosto, quien lo hará será su fórmula vicepresidencial quien tendrá un mandato de 4 años. 

Francia Márquez, quien hasta hace poco era una perfecta desconocida, ha dado sobradas muestras de incapacidad intelectual para ejercer cualquier cargo público. A pesar de su formación como abogada, su incapacidad para comprender y asimilar con ponderación los grandes asuntos nacionales es manifiesta. Este no es un asunto de racismo como intenta presentar la extrema izquierda cualquier reparo o reconvención que se le haga a la persona designada por Petro como su fórmula vicepresidencial. Es parte del debate público. La Márquez por ser mujer, negra y de origen humilde no es inmune a los cuestionamientos. Y ella debe responder, por ejemplo, porqué falsificó documentos públicos para ser admitida en el SISBEN, o porqué ha ocultado sus propiedades para mantener vigente la percepción de que es una mujer pobrísima, cuando efectivamente no lo es. Y también debe aclarar la participación de familiares suyos en actividades de minería ilegal. 

En Francia Márquez se observa una mezcla que resulta letal: ignorancia, odio y resentimiento. El sentido común indica que cuando se desconoce un asunto o una materia, antes de opinar al respecto es prudente prepararse y adquirir conocimientos básicos. 

La campaña presidencial ha sido un bello escenario para conocer de primera mano el elevadísimo nivel de estulticia de Francia Márquez. Pero también, para comprobar que se trata de una mujer infinitamente resentida que se mueve por la sed de venganza. Ella entiende la política como un mecanismo para ajustar cuentas. Ella lo ha dicho: su presencia en el escenario público tiene como propósito cobrar una “deuda histórica”. Ella es la encargada del departamento de cartera y también la llamada a definir arbitrariamente quiénes son los acreedores.  

Su aseveración sobre los huevos que según ella son importados desde Alemania no es anecdótica. Fue una expresión que delata su deformación intelectual y su maldad. No conoce los fundamentos básicos de la economía ni de la producción avícola nacional, pero en cambio sabe cómo llenar de odio a las gentes ignorantes que la oyen y que se enervan fácilmente con sus mentiras y afirmaciones demagógicas. 

La campaña socialcomunista, que es consciente de la insensatez endémica de la candidata vicepresidencial, ha optado por mantenerla alejada de los medios de comunicación y de los debates preelectorales con las fórmulas de los otros aspirantes. A Francia hay que dejarla hablar, debe permitírsele que explaye con absoluta confianza su ignorancia, que expela su odio, que exteriorice su resentimiento para que el electorado colombiano tenga plena conciencia del retorcido talante de esa mujer.  

@IrreverentesCol

Publicado: mayo 18 de 2022