La semana pasada me encontré con él concejal de Bucaramanga, Jaime Andrés Beltrán, con quien intercambie unas cortas pero sustanciales palabras, entre ellas, le indague por la expectativa que tenia del gobierno del presidente Gustavo Petro, me respondió: “Este momento tenía que llegar”.   

Desde el 7 de agosto, Gustavo Petro y la izquierda son quienes nos gobiernan. Los demócratas entendemos eso con tranquilidad y respeto, así no nos guste, punto. Después de 20 años de una oposición rabiosa de la izquierda, ahora les toca -a la izquierda- asumir y responder por la solución de los problemas de Colombia, ojalá, con la misma facilidad que lo hacían en Twitter. 

Este momento tenía que llegar, se avecinaba, porque lastimosamente, a diferencia del presidente Uribe, los últimos presidentes gobernaron desde Bogotá y para Bogotá. Olvidaron que este país es un país de regiones, con diversidad geográfica, climática, cultural, económica, social, religiosa, política… con diferencias abismales de una región a otra. Esa incapacidad para comprender esa realidad por parte de quienes hicieron parte de los gobiernos de Duque y Santos, que finalmente fueron los mismos, fue la gasolina que permitió que llegara este momento.  

La Colombia profunda, la que suele llamar la izquierda a las regiones y que fue la que les dio el triunfo en las urnas al presidente Petro, es la misma del habitante de Chiriguaná, aquel que le da lo mismo que hagamos parte de la OCDE o no, o que no le encuentra sentido a que el presidente de la República sea recibido o no por el presidente Biden. El error de los gobiernos que la gente denominó “gobiernos de derecha” fue que se dedicaron a gobernar para el mundo y no para el habitante de Chiriguaná.

Y cuando hablo de gobernar, en estos tiempos de narrativas y simbolismos, no es solamente gobernar con obras o inversión social, porque en el caso de Chiriguaná, el presidente Duque les dejó varias, entre ellas la Ruta del Sol III, que entrará en operación en el 2024.

Gobernar es escuchar a la gente, gobernar es el ejercicio de estar cercano a la gente. La gente se cansó de ver a sus gobernantes y a sus lideres solo en redes sociales o por T.V. mostrando el país que ellos no disfrutan. La gente quiere que su presidente los entienda y los interprete, ahí estuvo la diferencia entre la derrota y el triunfo en las pasadas elecciones.

Yo no soy apostador de desgracias, deseo lo mejor para el gobierno del presiente Petro, que acierte, que logre la paz que prometieron, sin impunidad ni claudicaciones, sin entregar la Constitución ni la soberanía que debemos disfrutar todos. Deseo que este gobierno logre la famosa igualdad entre todos, así sea a costillas del sudor de unos para que otros “vivan sabroso”. Ojalá lleguen ríos de leche y miel, como lo prometieron. Que le llegue a la gente la pensión y el sueldo, así no sea gracias al ahorro de toda la vida y al fruto del trabajo. 

Pero en verdad, lo que más sueño de este gobierno es que nadie muera violentamente, sabiendo que esos hechos, de ocurrir, no son culpabilidad de este gobierno, como tampoco lo fue del anterior, porque sé que en una sociedad violenta y sin respeto alguno por la vida como la nuestra, la vida dejo de ser prioridad, así nos digan que somos potencia mundial de la vida.       

@LaureanoTirado

Publicado: agosto 9 de 2022