José Obdulio Gaviria: “Santos debe discutir con nosotros en el Congreso”

LOS IRREVERENTES. Senador, con una votación de casi seis millones y medio de votos, el uribismo y otros sectores afines ideológicamente lograron ganar el plebiscito defendiendo el NO. ¿Usted se imaginó que ese resultado fuera a darse?

JOSÉ OBDULIO GAVIRIA. Su pregunta es ocasión para definir al uribismo. El uribismo tiene un alto componente doctrinario, erigido éste sobre dos pilares: seguridad democrática y Estado comunitario. Toda la negociación Santos/Timo comenzó con esta falacia: “la doctrina de la Seguridad Democrática ha muerto; sí estamos en guerra civil; y las Farc son uno de los ejércitos que se enfrentan en esa guerra”.

El NO rotundo del pueblo colombiano es un mensaje a Santos: “usted no entendía la Seguridad Democrática. Usted estuvo con ella por oportunismo; usted desmontó una política exitosa para regresar a la errada y fatídica política del pasado que define a las Farc como “partido político en armas”, definición doctrinaria que hace que los presidentes traten a las Farc de tú a tú y como una “alta parte”.

L I. A pesar de la caricaturización y de la persecución de que fue objeto el uribismo durante estos meses de campaña, de la “mermelada”, el unanimismo de los medios de comunicación, con muy contadas excepciones como es el caso de LOS IRREVERENTES, hoy se demostró no solamente que el uribismo sigue vivo, sino que se ha consolidado como la fuerza política mayoritaria de Colombia.

J O G. Álvaro Uribe Vélez es el líder de la nación colombiana. No es el jefe de un partido o de una facción. Si fuera eso y ese partido hubiera defendido el NO, pues el NO no hubiera tenido ninguna viabilidad electoral. Aquí lo que se dio fue la identidad entre el NO y el interés nacional.

El resultado no se puede separar del esfuerzo de Álvaro Uribe en el ejercicio de su liderazgo y, sobre todo, en su capacidad pedagógica. Recuerde, yo lo había predicho en este mismo portal en una entrevista respecto a la táctica del NO: “Uribe, solo, se echará sobre sus hombros la carga del NO y la sacará adelante”. Eso ocurrió.

L I. Senador, 6.5 millones de votos son un capital político monumental. ¿Cómo va a administrar el Centro Democrático esa victoria de cara a las elecciones de 2018?

J O G. Yo creo que el capital político es mucho mayor que 6.5 millones de votos. Lo que tendremos que entender en la próxima campaña (Congreso y la presidencia en 2018), es que se pondrá en juego y a prueba al partido, su doctrina y el papel histórico de Uribe. No van a ser esas elecciones la prueba de la capacidad de maniobra de una  maquinaria politiquera. El único peligro es que Uribe y el partido se desviasen de su compromiso histórico. Y eso no va a pasar. Con la historia nefanda del partido del la U tenemos y nos sobra. Al perro no lo capan dos veces.

Habrá que conducir la campaña por la senda de la doctrina, del discurso, del liderazgo y el carisma del fundador del partido. Tenga la absoluta seguridad de que el resultado puede anticiparse, será el de la victoria. ¿Para qué y por qué vamos a repetir las campañas en las que nos hemos presentado sin ese criterio y sin esa convicción?

L I. Cuando el Centro Democrático empezó la campaña por el NO, trazó su discurso con base en la hipótesis de que los acuerdos se podían renegociar. Santos y los defensores del SÍ decían que esto era imposible y que si ganaba el NO, habría guerra. Contra todos los pronósticos el NO ganó en las urnas. ¿Cómo va a plantear el Centro Democrático la renegociación de los acuerdos?

J O G. El titular de hoy de un periódico  español, “Libertad Digital”, es: “Colombia vota NO en el plebiscito de rendición del gobierno con las Farc”. Santos había amenazado, a su manera tremendista y truculenta, con que las Farc ya tenían preparada una guerra, sobre todo en las ciudades, si votábamos NO. Pero en el discurso de aceptación de su derrota, no volvió a amenazar con la tal guerra. Incluso dijo que hoy mismo habrá reuniones con las Farc y que va a convocar a una unidad nacional, incluyendo al Centro Democrático. Eso demuestra que él sabía muy bien que mentía.

Las Farc son una organización pequeña. El general Florez dice que se desmovilizarían 5.765 personas, el equivalente a una empresa de seguridad privada mediana. No olvide que el grueso de los hombres y mujeres de las Farc se desmovilizaron entre 2002 y 2010. Las Farc no tienen condiciones ni ganas de revivir su actividad “insurgente” y poner en peligro serio al conjunto de la sociedad colombiana.

El gobierno y sus negociadores tendrán que aceptar que hay elementos del acuerdo que son francamente inadmisibles, como la claudicación histórica del Estado colombiano; como la legitimación de las Farc como organización con vocación de poder y de guía de la sociedad colombiana; como la “obligatoriedad de la impunidad absoluta y la elegibilidad de los miembros del Secretariado; etcétera.

L I. El presidente Santos dijo que va a enviar a sus negociadores a La Habana y que va a convocar a todos los partidos, incluido el Centro Democrático. ¿Ustedes van a aceptar esa convocatoria?

J O G. Le recomendaría al gobierno a través de Los Irreverentes que evite mandar mañana a los negociadores a Cuba y que más bien los mande a la sesión de la plenaria del Senado de la República. Debemos discutir -como personas que creemos en la división de poderes y que creemos en la legitimidad del Estado colombiano-. Santos y sus negociadores deben oír a  Uribe y su bancada parlamentaria. Entender  los reparos que le tenemos a su negociación. Son reparos que parten de una contradicción filosófica, la misma que está en boga en todo el mundo: la lucha entre el apaciguacionismo sistemático para enfrentar las amenazas terroristas versus el ejercicio firme de la autoridad para neutralizar esas amenazas. Es la lucha perpetua entre los Churchill y los Chamberlain.

Entonces, que Santos, de La Calle y el señor Jaramillo discutan con nosotros en el Congreso. Por nuestra parte estamos prontos para explicarles lo que no hayan entendido del discurso que los derrotó el domingo.

L I. ¿No le hace falta en este momento al Centro Democrático una voz y una guía con la claridad y la lucidez que en materia de negociación tiene el doctor Luis Carlos Restrepo, obligado al exilio por cuenta de la persecución del gobierno Santos?

J O G. Claro. Hay que recordar que Luis Carlos Restrepo es uno de los constructores de la doctrina de la Seguridad Democrática, que conlleva una forma de negociación diametralmente diferente a la de Frank Pearl, quien es la encarnación de las ideas que llevaron a Santos a esta derrota. Restrepo y Pearl fueron funcionarios del gobierno de Uribe. La distancia en la formación intelectual y en la comprensión del problema de la violencia entre esos dos funcionarios es sideral. Es la distancia que existe entre el conocimiento y la ignorancia; entre el No y el SÍ.

L I. El resultado del plebiscito se constituye en una lesión irreparable de la gobernabilidad de Santos. Hace unos meses, cuando el gobierno británico perdió el plebiscito, el Primer Ministro David Cameron renunció. ¿Santos debe renunciar a la presidencia?

J O G. Uno de los escenarios para practicar la grandeza, es el momento de las derrotas, incluido el compromiso de cumplir la palabra empeñada en el combate. El presidente Santos le dijo a la BBC de Londres que un NO implicaría un retiro total de la confianza pública y que lo induciría a retirarse del gobierno. Yo creo que no estamos frente a ese escenario de grandeza.

@IrreverentesCol

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