La maldad no necesita razones, solo le bastan pretextos.

(J.W. Goethe)

Desde que existen los seres humanos, ha habido intentos incansables por comprender la perversidad del ser humano, del poder destructor de los seres humanos de tal forma que Carrillo sostiene que: al mal se le ha enfrentado sin falta el concepto del bien, con el fin de distinguir claramente los poderes del uno y del otro y para hallar la posibilidad de dominar al mal (Ver Lucy Carrillo Castillo, de la idealidad del bien y la realidad del mal, junio,2022)

Es así como, el ser humano tiene la libertad para elegir entre el bien y el mal, entre la luz y la oscuridad, entre estar con Dios o alejado de, para introducirse en las profundades de Lucifer.

Ejemplos, en la historia los hay. 

Desde Caín y Abel, donde las fuerzas de irrupción del mal llevaron a Caín a la oscuridad de las tinieblas queriendo sobrepasar por encima de su hermano, Abel, matándolo por celos.

Como bien lo menciona Goethe, el mal no necesita razones, sino pretextos. Caín, mató Abel por celos, dice la historia. 

Ese, fue pretexto para justificar su malévolo comportamiento.

Lo anterior, para comentar que pareciera que Colombia estuviera viviendo bajo el precepto de la irrupción de la oscuridad de las tinieblas, del mal, por cuenta de una serie de comportamientos malévolos de su sociedad en general.

Todos los días, la sociedad colombiana se llena de pretextos, de razones, para justificar lo injustificable, tomando decisiones que afectan a la sociedad en general como la acontecida la semana pasada de parte de la Corte Constitucional, quien se cree amo y señor, por encima de la voluntad de Dios; en lo concerniente a la decisión de la eutanasia asistida. 

Previamente, la misma Corte Constitucional nos había entregado lecciones de Caín cuando tomó decisiones en contra de la voluntad de Dios a favor del aborto en sus dos concepciones.

Colombia, se encuentra en manos de unos caínes, quienes están imponiendo su ley como lo acontecido con cerca de 150 soldados quienes fueron secuestrados la semana pasada en la zona del Catatumbo por la población civil. 

La situación no pasó a mayores porque mi Dios es grande.

En medio de esta circunstancia, acontece el fallecimiento de Mauricio Gómez Escobar, el primo, después de una larga y dolorosa enfermedad. 

Mauricio, hizo el bien durante toda su vida. 

Fue un ser humano leal a sus principios, honesto en sus convicciones, en su condición humana que llama Arendt.

Por lo demás, contó con un señor padre excepcional, Álvaro Gómez Hurtado, quien lo aceptó tal como fue.

Como periodista, tuvo que vivir las amenazas en carne propia de Pablo Escobar una vez se conocieron las grabaciones del proceso 8.000 durante la campaña de Samper contra Pastrana; donde al final triunfó el mal, Caín, en detrimento de Abel. 

Tuvo que vivir en carne propia la inoperancia de la justicia colombiana en el caso del vil asesinato de su padre, AGH, al frente de la Universidad Sergio Arboleda.

De las ironías de la constitución de 1991: la creación de la Fiscalía General de la Nación, FGN, por AGH.

Mauricio, se quedó esperando justicia para su padre. 

Porque las fuerzas del régimen, del mal, se apoderaron de la justicia. 

Gracias, Mauricio por hacer el bien. Por vivir su vida tal como fue.

Puntilla: ¿Colombia estará dispuesta a vivir lo que tiene que vivir bajo Petro bolsas, el mal?

Rafael Gómez Martínez

Publicado: mayo 17 de 2022