¿Encubrimiento sofisticado?

¿Encubrimiento sofisticado?

“Leguleyadas no es lo que nosotros los abogados sofisticados hacemos”. Con esas palabras el doctor Francisco Uribe Noguera, abogado y socio de Brigard & Urrutia, defendió el proceder ilegal de su firma en la compra irregular de 140 mil hectáreas de baldíos, hecho que generó un escándalo que tuvo al borde de la cárcel a Uribe y a su socio Carlos Urrutia, quien fuera el embajador de Santos en Washington.

Nadie entiende porqué después del ilícito cometido por Uribe el Consejo Superior de la Judicatura no le suspendió su tarjeta profesional y permitió que éste continuara ejerciendo el derecho. En aquel momento quedó perfectamente establecido que el abogado obró ilícitamente en la constitución de 27 empresas fantasma para que su cliente, Riopalia pudiera quedarse con los baldíos en cuestión.

En ese momento se rumoró que desde la Casa de Nariño se habían movido las palancas necesarias para sacar del lío a Uribe Noguera, al embajador Carlos Urrutia y a la firma Brigard & Urrutia.

Es de recordar que en la campaña de Santos de 2010 Brigard & Urrutia  fue un entusiasta patrocinador de la misma, al extremo de que una de sus casas fue prestada para que fuera la sede donde despachaban los estrategas de la candidatura santista.

En su momento el senador de izquierda Jorge Robledo denunció, así mismo, que Urrutia había hecho importantes donaciones de dinero a la campaña de Santos, las cuales no figuraban en la contabilidad de la misma.

El asesinato de Yuliana Samboní

Para el Fiscal General de la Nación, Néstor Humberto Martínez, hubo personas que ayudaron a Rafael Uribe Noguera a manipular y borrar evidencias del homicidio de la niña Yuliana Samboní y todos los dedos apuntan a que en esta operación de encubrimiento participaron los hermanos del violador y feminicida, Francisco y Catalina, razón por la que fueron llamados a rendir declaración en las instalaciones del ente investigador.

Al realizar el levantamiento del cadáver, se determinó que éste había sido manipulado y las huellas borradas con aceite de cocina. Son muchas las dudas que rondan este caso en el que abundan las hipótesis y escasean las certezas. Lo más importante en este momento, para determinar la posible responsabilidad de los hermanos del feminicida es determinar en qué lugar fue asesinada Yuliana.

Se ha especulado, sin que existan certeza ni evidencia, que Yuliana fue asesinada en el apartamento desocupado de propiedad del arquitecto Uribe Noguera y que posiblemente sus hermanos le ayudaron a esconder el cuerpo debajo del jacuzzi. Si eso fue así, a los hermanos Francisco y Catalina Uribe Noguera serían responsables de afectar la administración de justicia al haber cometido los delitos de encubrimiento y de ocultamiento, alteración o destrucción de elemento material probatorio. En caso de que un juez los halle responsables de esos delitos podría imponerles una condena de hasta 18 años de prisión.

Le corresponderá a los investigadores determinar el lugar exacto en el que la niña fue violada, torturada y asesinada. Existe la posibilidad de que todas las aberraciones que Uribe Noguera cometió en contra de la menor hubieran ocurrido en su vehículo y que se haya desplazado hasta el apartamento que tenía desocupado para efectos de ocultar allí el cadáver, luego de manipularlo, “limpiarlo” en el jacuzzi e impregnarlo con aceite de cocina, para luego ocultarlo en un sitio mientras tuviera oportunidad de desaparecer el cuerpo.

La estrategia criminal de Uribe Noguera se desarmó en un santiamén por cuenta de la cámara de seguridad que registró su camioneta saliendo del lugar en el que raptó a la menor. Si la policía no hubiera descubierto el carro a través de las imágenes que captó dicha cámara, posiblemente ese delito hubiera quedado impune pues Uribe Noguera habría tenido todo el tiempo para desaparecer el cuerpo de la menor.

Sobre la responsabilidad del hermano del arquitecto, el “sofisticado” doctor Francisco Uribe Noguera, hay algunos elementos que no tienen mucho sentido. Si él en efecto ayudó a su hermano a “limpiar” y a esconder el cadáver, ¿por qué entonces fue la persona que le dijo a la policía dónde estaba escondido el cuerpo de Yuliana? ¿Cometió el ilícito y se arrepintió? ¿O más bien se enteró de lo que hizo su hermano y luego de salir del estupor que en cualquier ser humano causa una noticia de semejante magnitud, concurrió ante las autoridades para poner en conocimiento de ellas el sitio en el que estaba oculto el cadáver?

Todos los interrogantes que se hace el país que aún no sale de la conmoción que produjo esa espeluznante noticia deben ser resueltos por quienes tienen la responsabilidad de esclarecer realmente qué sucedió y quiénes, además del arquitecto Rafael Uribe Noguera tuvieron algo que ver en este delito, incluido el celador del edificio que en días pasados apareció misteriosamente muerto.

@IrreverentesCol