Siempre pendientes del devenir de la economía, la vida política y la evolución de la sociedad, estos héroes colombianos madrugan todos los días para sacar adelante sus negocios y empresas, estrictamente vigiladas por las autoridades financieras; sin duda, son los verdaderos protagonistas del desarrollo de nuestro país, porque no descansan a la hora de crear oportunidades e innovar, a pesar de las contrariedades y los obstáculos; creativos y echados para adelante, buscan nuevas tendencias y se reinventan en la medida de sus posibilidades: hacen mucho más de lo que podamos imaginar.

Por eso, nuestros empresarios y emprendedores deben ser los primeros en la agenda de Colombia. Su testimonio es sinónimo de heroísmo inspirador, pues se rompen el lomo trabajando, y es digno ejemplo para las nuevas generaciones, quienes deben usar sus celulares como herramienta productiva, empezar a ver las redes sociales como canales eficaces para hacer dinero, y olvidarse del poco empático “socialismo”. Muchachos, pónganle la firma: ¡el populismo es quiebra segura!

Este año ha sido más que elocuente para definir a nuestros empresarios y emprendedores como hombres y mujeres que han sabido aterrizar sus sueños, llevando vida a la vida de millones de familias colombianas, pues son ellos quienes han construido los espacios para el desarrollo de nuestra economía, bastante lejano de la subvención estatal que, contrario a su propósito, termina estimulando la pereza.

Como se ha visto, ese “estado ladrón”, como alguna vez lo llamó Carlos Lemos Simmonds, es una máquina especializada en subvenciones que debemos entender como un “vicio” peligroso, puesto que la feria de subsidios creados para innumerables compatriotas va en detrimento de la razón de ser del trabajo, camino real de progreso legítimo.

Por desgracia, millones de colombianos se han acostumbrado a no hacer nada, sin otra excusa que la de ser parte de un pseudo-estado que los ha mal acostumbrado, muchas veces vulnerándoles el derecho de valerse por sí mismos para emprender y hacer realidad sus proyectos de vida económicos.

Nuestros empresarios y emprendedores, por el contrario, avanzan con las uñas, pagando impuestos abusivos, como si su labor fuera una obligación, en lugar de ser reconocida como una muestra de patriotismo y libertad que brinda oportunidades para quienes desean trabajar honradamente.

¿Qué necesitamos gratis? Básicamente salud y educación universales, del estrato 1 al 6, como sucede en los países que ven a sus ciudadanos como seres humanos. También es urgente repensar la carga tributaria, a fin de hacer más llevaderas las obligaciones para quienes generan empleo. ¿Cuándo vamos a vivir en un país donde la cultura del emprendimiento sea impulsada desde las altas esferas, apoyada en la tecnología y plena en facilidades?

Derechazo: ¿Cuál es el lugar de los empresarios y emprendedores en la agenda de quienes desean ser el próximo presidente de Colombia? ¿Por qué no le damos vitrina a quienes están sacando adelante la reactivación económica del país? Nosotros, unidos en el 2022, impulsamos la libertad económica.

@tamayocollins

Publicado: agosto 18 de 2021