Eduardo Pizano mirando a la Procuraduría

Como es sabido, el partido conservador quiere mantener a uno de los suyos al frente de la Procuraduría General de la Nación, una vez se cumpla el periodo del doctor Alejandro Ordóñez Maldonado, en enero del próximo año, razón por la que antes del 16 de diciembre próximo la plenaria del Senado de la República deberá elegir al nuevo jefe del Ministerio Público.

El procurador se elige de una terna en la que la Corte Suprema de Justicia, el Consejo de Estado y el Presidente de la República presentan cada uno un candidato.

En la Corte Suprema de Justicia, el pulso está entre Humberto Sierra Porto y el cuestionado exvicefiscal Jorge Fernando Perdomo, ambos liberales.

El Consejo de Estado mira con muy buenos ojos el nombre del exministro de Justicia y exembajador santista, también de origen liberal, Fernando Carrillo Flores.

Los conservadores, entonces, tienen todas sus esperanzas afincadas en que el presidente Santos incluya a uno de los suyos en la baraja de postulados.

En las últimas horas empezó a sonar con mucha fuerza el nombre del exministro de Desarrollo Eduardo Pizano de Narváez.

Requisitos para ser Procurador General de la Nación

En el artículo 280 de la Constitución se ordena que para ser Procurador General de la Nación se requieren las mismas calidades de los magistrados de mayor jerarquía ante quienes él ejerza el cargo.

Gracias al Acto Legislativo 02 de 2015, para ser magistrado de la Corte Suprema de Justicia se exige que la persona haya ejercido durante 15 años la profesión de abogado.

El Consejo de Estado, en múltiples sentencias ha dejado en firme que la práctica del derecho sólo puede empezarse a contabilizar luego de la obtención del diploma y no se permite ningún tipo de homologaciones para reducir los tiempos.

El doctor Eduardo Pizano de Narváez obtuvo su título como abogado de la Universidad de Los Andes el 30 de agosto de 2002 y como la norma indica que en el momento de la elección, es decir diciembre de este año, el seleccionado debe tener 15 años de ejercicio profesional, por escasos 9 meses él queda inhabilitado para el cargo por no tener la experiencia suficiente. Así las cosas, los conservadores deberán buscarse otro candidato para presentar ante el presidente Santos, pues por ahora, Eduardo Pizano no llena los requisitos fijados por la Constitución.

Juan Manuel XIV

Algo va de Juan Manuel Santos a Luis XIV, el “Rey Sol” de Francia. Pero un parecido sí tienen: la soberbia y su desconexión con el mundo real. Cuando al monarca francés se le cuestionaba su talante absolutista, respondía que “el Estado soy yo”.

Y Santos también cree que el Estado colombiano es él. Ayer, cuando le preguntaron sobre la pregunta del plebiscito, su respuesta, bastante soberbia, fue: “la Corte Constitucional me dio el mandato de hacer la pregunta del plebiscito como se me dé la gana”.

Violencia verbal de los del SÍ

A pesar de sentirse ganadores, los defensores del SÍ en el plebiscito en sus recientes salidas públicas han dado sobradas muestras de desespero. Hace dos días, el senador Armando Benedetti, acusó de “delirantes, esquizofrénicos y peligrosos” a los colombianos que se oponen a los acuerdos alcanzados entre Santos y los terroristas de las Farc. Esperemos al próximo 2 de octubre, cuando el pueblo concurra a las urnas y se devele cuántos millones de “enfermos mentales” existen en nuestro país.

Por su parte, el senador Roy Barreras, decano en materia de acomodamiento político, no pierde oportunidad para descalificar a la oposición democrática colombiana. Hace poco dijo que la fuerza del uribismo se limita al 1.3 millones de personas que acompañaron con su firma la demanda de inconstitucionalidad presentada contra el denominado “Acto Legislativo para la Paz”. Acaso, ¿Cuántos votos tiene el doctor Barreras? En 2010, haciendo campaña con la imagen de Uribe en el trasfondo de sus vallas, obtuvo 81,339 votos y en 2014 bajó a 80,534. ¿Llegará el día en que 1.3 millones de colombianos respalden a Barreras?

El crimen de las Farc

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@IrreverentesCol