El enemigo de Colombia es el régimen. 

La política se ensució desde hace dos décadas, cuando cayó bajo el dominio del clientelismo y se sometió a la preponderancia del dinero. Desde entonces se quedó sucia. Es la forma de dominio que ha tenido el régimen para doblegar a la opinión pública y aprovecharse de las oportunidades de mando y de los gajes del poder (Ver: Álvaro Gómez Hurtado, 27 de abril, 1995).

Gómez Hurtado, comentó que el régimen necesita que la política sea sucia porque es la manera de conseguir la amplia gama de complicidades que se requiere para mantener su predominio.

Estamos hablando que dicha conferencia se pronunció a escasos siete meses de su vil asesinato al frente de la Universidad Sergio Arboleda, por el régimen. 

Ese régimen que prosperó en medio de todas las complicidades habidas y por haber durante el período 1994 – 1998, de Ernesto Samper.

La pregunta que debemos hacernos es: ¿qué pasó con el gobierno de Samper? 

Vino el proceso 8.000, proceso judicial emprendido contra el entonces presidente de la República bajo la acusación de recibir dineros del narcotráfico.

Vemos, entonces, que las palabras de Gómez Hurtado hacían referencia a esa política sucia que se sometió a la preponderancia del dinero, en este caso, el dinero sucio proveniente del Cartel de Cali. 

Ese sucio régimen, el del gobierno de Samper, doblegó de tal forma a toda la opinión pública que terminó torciendo moralmente a toda la sociedad, en su conjunto, para aprovecharse de las oportunidades que le dio el mando. 

Se montaron toda una gama de complicidades entre el narcotráfico, la prensa, el sector financiero, el sector económico y productivo, la clase política de ese entonces que terminaron dando el oxigeno que necesitaba para sobrevivir a un gobierno que ensució la política y la moral de los colombianos hasta más no poder con tal de sostenerse en el poder, cueste lo que cueste, al mejor estilo sindical.

Y, claro. 

Terminó costando no solamente el asesinato de Álvaro Gómez Hurtado, sino la forma de hacer la política.

Tanto va al cántaro, hasta que se rompe.

Nos encontramos en el 2022, 27 años después donde el sucio régimen que se incubó desde el gobierno de Samper, el cual se encuentra en cuidados intensivos, en la U.C.I; ad portas de una elección presidencial donde todo lo que viene desde el proceso 8.000 se ha unido a otro régimen, el de los maletines, apartamentos, dólares en efectivo, sin ningún reato moral para apoyar la campaña del señor de las bolsas; sumado a la oscuridad de las tinieblas de Juan Manuel Santos a su haber.

Recientemente, apareció una foto tomada durante la campaña de Juan Manuel Santos donde aparecen de izquierda a derecha, con cara de circunstancia: Rivera Kerenski, Benedetti, Cristo, Roy y Prada; con los brazos cruzados, hoy, todos ellos, en la campaña de Petro bolsas, junto con la señora del turbante y su puñado de dólares.

Colombia, va a premiar a quienes tanto daño le ha producido; o va a producir un severo castigo moral diciendo: no más. 

No más política sucia, llena de corruptelas, componendas, en medio la oscuridad de las tinieblas.

Colombia, está advertida. Que Dios tenga misericordia.

Puntilla: Hablando de la oscuridad de las tinieblas, ¿será verdad que Petro bolsas fue al Tolima para reunirse con unos chamanes, para ser ungido, en medio de la oscuridad de la noche, al igual que todo el equipo de JMS que negoció con las FARC su impunidad en la Habana en medio de los bubalus, cubanos?

Rafael Gómez Martínez

Publicado: junio 14 de 2022