La guerra de Ucrania pone a la humanidad de cara a un nuevo orden mundial. Se creía que el fin de la Guerra Fría le había puesto punto final a la lucha entre las potencias. Lo sucedido esta semana en Europa del este, nos notifica que no es así. 

Las democracias occidentales reaccionaron sin titubeos frente a la brutal agresión de Vladimir Putin, acción que efectivamente lleva al mundo hacia una posible guerra mundial. No obstante la gravedad del asunto, los defensores de la libertad alzaron su voz para rechazar lo ocurrido en Ucrania. 

Colombia no se quedó atrás. Nuestro presidente expresó su rechazo a la flagrante violación del derecho internacional por parte del dictador ruso. Algunos despistados dirán que Colombia no tiene “velas en ese entierro’. Muy equivocados. Somos vecinos del triangulo del mal que apoya a Rusia en nuestro continente: Venezuela, Nicaragua y Cuba. 

Todos los candidatos presidenciales, menos uno, han rechazado -en distinto tono y de distinta manera- la invasión de Ucrania. Y el que ha guardado silencio o se ha burlado a través de sus correveidiles de la situación es, cómo no, Gustavo Petro a quien debemos empezar a llamar “el peón de los rusos”.

La primera reacción provino de la cuenta de ‘Twitter’ de Gustavo Bolívar quien caricaturizó el dolor y sufrimiento que padece el pueblo ucraniano al escribir: “En Ucrania que (sic) carnicería tan hijueputin”. Muy chistosito el escritor de narconovelas y promotor de la violencia en Colombia a través de las estructuras delincuenciales llamadas ‘Primera Línea’. 

El dictador Maduro corrió a anunciar, gritando como un poseído por el demonio, su respaldo a su “patrón” Putin y Petro, mientras tanto, se hace el de la vista gorda cuando se le pide que exponga su posición frente a la masacre que Rusia está haciendo del pueblo venezolano. Me valgo de un oxímoron para graficar la posición del candidato de la extrema izquierda: su silencio es estruendoso.

Y lo es, porque su alianza natural es con Rusia y no occidente. Porque él siente mayor afinidad con regímenes contrarios a la libertad humana como el de Vladimir Putin, porque si le ponen a escoger entre la democracia liberal y el absolutismo, él se inclina por el segundo.

Gustavo Petro representa todo lo que riñe con los valores propios de una República. Es aliado del mal, de la violencia, del narcotráfico, del crimen y de las dictaduras. ¡Claro que la crisis de Ucrania afecta a Colombia! No es una guerra que se libra en un lejano país del que muchos no han oído mayor cosa. Es una confrontación que debe ser entendida como la cuota inicial de un nuevo planteamiento geopolítico en el que el sátrapa del país vecino, con el que compartimos 2219 kilómetros de frontera, es un lacayo de Putin tirano del que Petro, como ya lo dije, aspira a ser un peón.

Nota necesaria:

Y hablando de peones, me da risa la doble moral de Yohir Akerman -el ‘mini-me’ de Coronell- que le ha dado por meter mentiras contra Abelardo De La Espriella, creando toda suerte de fábulas por su labor como abogado de Alex Saab. 

Lo que Akerman habilidosamente no les dice a sus lectores es que la empresa para la que él trabaja -o trabajaba- en los Estados Unidos le prestó servicios de asesoría a 3 hombres clave de la dictadura de Maduro que buscaron someterse a la justicia de ese país. ¿Mal que De La Espriella haya sido abogado de Saab para que, como se ha revelado por parte de la justicia americana, aquel se entregara y colaborara con las agencias federales, pero no tiene nada de malo que la empresa de Akerman le haya prestado servicios a 3 delincuentes del chavismo? Más bien preguntémonos: ¿A quién le está haciendo el mandado el peón Yohir Akerman? 

@jarizabaletaf

Publicado: febrero 27 de 2022