Nuestra nación requiere dirección, liderazgo, autoridad y cariño popular, aspectos que el Centro Democrático tiene claros y puede entregarlos.

La noche de las velitas marca el inicio de las festividades navideñas en nuestro país, generando así en los colombianos optimismo y esperanza.

Al momento de escribir estas líneas aún no se conoce el candidato a la presidencia, ni la lista al Senado y menos la lista a Cámara –en mi caso, el departamento del Cauca- por parte del Centro Democrático. Pero incluso sin conocer los distinguidísimos nombres de quienes integraran tales listas, tengo la plena seguridad en que será un listado de lujo, con personas que representaran la diversidad de nuestro país, tanto en regiones como en costumbres y sectores sociales.

La o las decisiones que se tomen no dejarán a todos contentos, de seguro existirán quienes estén disgustados por algún motivo, pero debemos dejar de lado los intereses personalísimos y permitir que el interés patrio prime sobre cualquier otro, el momento histórico que vive Colombia así lo amerita.

Nuestra nación requiere dirección, liderazgo, autoridad y cariño popular, aspectos que el Centro Democrático tiene claros y está en la capacidad de brindar a la ciudadanía.

Quienes lleven la batuta del Centro Democrático el próximo año deben ser personas comprometidas con el liderazgo del presidente Uribe; personas comprometidas con el ideario y visión de país de millones de colombianos que creemos en la seguridad democrática, en la confianza inversionista y en la cohesión social. Personas comprometidas en la lucha por la transparencia; personas comprometidas con las bases, pero no solo las del partido político, sino las del país entero; personas comprometidas con la defensa ineludible de la democracia y la libertad.

A los jóvenes que lleguen al Congreso, recordar que no basta solo con el relevo generacional, sino que es más importante el cambio de las prácticas políticas, Centro Democrático no es un partido de credenciales, sino de militantes, allí radica su esencia.

El Centro Democrático es la única y verdadera esperanza que les queda a los colombianos. La única esperanza para transitar tranquilamente por las vías de nuestro territorio, sin el temor de un retén ilegal o un secuestro exprés. La única esperanza de producir inversión, para así crear riqueza y generar empleo. La única esperanza para que el ciudadano de a pie tenga un contacto directo y sincero con su gobernante. La esperanza de volver a construir patria. La esperanza de respirar verdadera paz y libertad.

@AndresSaavedra_

Publicado: diciembre 7 de 2017