Totalmente repudiables las palabras de la señora que participó en la marcha contra Petro descalificando inaceptablemente a Francia Márquez por cuenta de su color de piel. Hay tantas razones objetivas con las que se puede controvertir a quien hace las veces de vicepresidenta, que resulta estúpido caer en la bajeza de enfrentarla enrostrándole su condición afro. 

La responsable, que aparentemente responde al nombre de Esperanza Castro, tendrá que responder por sus actos y nadie con un mínimo de sentido común y de caridad puede salir a justificarla. Que ella se defienda donde corresponde y que asuma la sanción que le sea impuesta por la justicia. 

Lo que resulta increíble es que el director de la policía, que más parece un activista ensoberbecido, se vuelque a la búsqueda de la señora en cuestión a través de la publicación de un aviso en sus redes sociales, como si se tratara de la peor delincuente del país. 

¿Acaso el polémico general Sanabria no cree que hay asuntos de orden público más importantes y urgentes que encontrar a la desquiciada que llamó “simio” a Francia Márquez? 

Ojalá los insultos de la señora Castro fueran la única crisis de seguridad en Colombia. Pero no es así: camiones saqueados en la carreteras, miles de predios rurales violentamente invadidos, los cultivos ilícitos creciendo, el bandidaje en las ciudades del país desbocado. Problemas que se han agudizado, precisamente, desde que Sanabria asumió la dirección de la policía. 

De nuevo: lo de Esperanza Castro es inadmisible y debe ser ejemplarmente sancionado, ya sea penal o civilmente. Pero eso está muy lejos de ser el primer punto de la agenda de la seguridad ciudadana. 

Es evidente que el general director de la policía está usando su cargo para lisonjear al presidente al que le debe su cargo, cuando su deber profesional es el de cuidar a 50 millones de personas, no el de concentrar sus esfuerzos en ubicar a una mujer estólida que ofendió a quien posa de vicepresidenta de la República. 

Ahora, si la policía bajo el mando de Henry Sanabria tiene como objetivo prioritario perseguir implacablemente a todos las personas que hagan manifestaciones racistas, bueno sería que empezara a publicar avisos de “Se Busca” contra centenares de seguidores de su amo -Gustavo Petro- que sistemáticamente descalifican al congresista opositor Miguel Polo Polo precisamente por ser negro. ¿Lo hará? La respuesta es previsible: no. 

Desde el mismo instante de la posesión de Petro se ha sospechado que la Fuerza Pública, especialmente la policía, será sometida a un peligroso proceso de politización. La barrida de oficiales, que no se detiene, allanó el terreno para que las posiciones más importantes sean ocupadas por oficiales afectos a la ideología de Petro. 

Y esa es la cuota inicial de la creación de una policía política con el perfil que tanto seduce a los regímenes extremistas.

Poco se conoce de la trayectoria profesional del general Sanabria, pero con el espectáculo que ha desplegado para lograr la ubicación de Esperanza Castro, además de quedar en ridículo, ha demostrado que su papel como cabeza de la policía será de lisonjero del presidente y no de director de una institución que tiene la función constitucional de proteger a todos los ciudadanos sin distingo alguno. 

@IrreverentesCol

Publicado: septiembre 29 de 2022