La mayoría ciudadana votó por un gobierno socialcomunista encabezado por un exterrorista del M-19. Entonces no tiene porqué asombrar que Petro decida poner a antiguos compinches suyos en altos cargos del Estado. 

Esas son las consecuencias de la amarga derrota. Y frente a ellas, que eran fácilmente previsibles, los dirigentes de la llamada derecha debieron pensar antes de caer en las peleítas pueriles que se vieron en los últimos años y que fueron lastres que ayudaron a su colapso en las urnas. 

La izquierda llegó unida a las elecciones de 2022, mientras que los defensores de la democracia liberal estaban enfrascados en discusiones de menor cuantía o haciéndole una oposición muchas veces descomedida al gobierno de Duque. El efecto se vio en las elecciones del 19 de junio. 

¡Claro que es preocupante que personas que en el pasado cometieron crímenes de lesa humanidad ahora ocupen posiciones fundamentales como la dirección de inteligencia o se encarguen de coordinar esquemas de seguridad de la oposición! Pero lo cierto es que a nadie debe sorprender esos nombramientos. Petro llegó a gobernar con los suyos. Además de los criminales del M-19, cuenta con el respaldo decidido de las Farc, del partido comunista y de otras fuerzas extremistas que antagonizan con los valores elementales de la vida en democracia. 

No es hora para las lamentaciones sino para analizar con ponderación y tranquilidad la realidad, aprender de la derrota, alinderar fuerzas y trabajar resueltamente en la construcción de un proyecto que se conecte con las necesidades ciudadanas y que interprete el sentir de la mitad de ciudadanos que votó en contra de Gustavo Petro.

Las oposiciones cerreras generalmente producen titulares de prensa -hoy tendencias en las redes sociales-, pero tienen un nivel de eficacia muy limitado. Al gobierno actual hay que enfrentarlo desde la doctrina, desde el discurso colmado de argumentos, poniendo en evidencia el riesgo que corre el país por cuenta de las decisiones equivocadas del Ejecutivo. 

No hay que tener poderes sobrenaturales para prever lo que sucederá en Colombia en cuestión de pocos meses. La economía será la primera en sufrir el producto de las equivocaciones del gobierno del M-19. 

Y respecto de los altos cargos en el gobierno que ocuparán desmovilizados de esa banda terrorista, ejercer una veeduría implacable, denunciando cualquier abuso y extralimitación. Es totalmente comprensible el legítimo rechazo al nombramiento de dos cabecillas del M-19 en las direcciones de Inteligencia y de Protección, pero de nuevo: más de la mitad de votantes, para desgracia de Colombia, decidió que la jefatura del Estado quedara en manos de un individuo forjado en las filas de la criminalidad. 

@IrreverentesCol

Publicado: agosto 22 de 2022