“El hombre nace bueno, pero la sociedad lo corrompe”, según Rousseau. Pero  ¿quién corrompe la sociedad a la cual llega el sujeto individual?  La sociedad no se comporta igual en los distintos terrenos geográficos e históricos. Para alcanzar un mejor vivir de los pueblos y fijar sus metas de felicidad, la democracia enseña las rutas  que le pueden servir  a esas sociedades para sus  objetivos a medianos y plazos largos. Sectores hay que quieren mayor velocidad o la sustitución del  método. Aparecen otras corrientes que hacen de la violencia el instrumento de cambio político, actuando el nombre del proletariado, ya sea en la advocación de “tradición, familia y propiedad”.

En Colombia se vive, hace décadas, la violencia política y la violencia común. Esa violencia no es genética, no está atada al ADN. Se enseña y se practica en  la familia, en la escuela, en  la secundaria  y universitaria. La hay por  venganzas, por faldas y corpiños, por negocios inequitativos, por juegos de apuestas. No se crea entre ciudadanos de buena fe que la “muerte de los lìderes sociales y defensores de DD.HH” es una consigna del gobierno y de los mili tares. La mayoría muere por causas diferentes a su militancia partidista o social. Que lo diga la Fiscalía. Pero hay quienes viven  de esa violencia de martirologio, aun cuando algunas víctimas si son líderes soclales, porque los hay los hay.

¿En cuàl país del mundo, luego de un largo y costoso proceso de paz, existe un  programa de radio, al amanecer (Radio Antena RCN ) donde las madres, esposas, hijos y parientes de ciudadanos secuestrados por las guerrillas, les envían dolorosos mensajes de saludo y esperanza? Están  probablemente muertos, porque los años han pasado,  inclusive haber pagado la extorción. La Federación de organizaciones dedicadas a la obtener la información y el rescate de los secuestrados calcula en 1.700 personas desaparecidas en manos de los criminales que todavía tienen  el reclamo de las víctimas. ¿La violencia se incuba en esos ruegos no escuchados? ¿ Es justicia el sufrimiento que solo se mitiga con  una “reconciliación” por decreto o por el paso lento de los años?

Jaime Jaramillo Panesso

Publicado: abril 30 de 2019