La guerra civil propiciada por el gobierno Petro no solo será catastrófica como contundente. Se supone que será una aplanadora. 

Los pasos diseñados por el señor Petro son impecables, típicos de un gran estratega militar como guerrillero que es, porque nunca dejo de serlo, para la creación de su ejército perfecto, muy poderoso, casi indestructible.

Primero, el definitivo desmonte del aparato de inteligencia militar del ejército nacional.

Segundo, el retiro de 52 generales fieles a la constitución y a libre mercado, entrenados en las duras lides de la guerra de guerrillas y la lucha contra los ejércitos paramilitares de narcotraficantes (gran equivocación de su estrategia porque estos duchos oficiales se unirán a la resistencia). 

Tercero, el nombramiento de oficiales afines que se supone será fácilmente sobornables.

Cuarto, la creación de colectivos en manos de la delincuencia que no solo tienen las armas sino un salario mensual de 800.000 pesos y el apoyo total de la industria de la cocaína.

Quinto, el desarme de la sociedad civil, la que se supone quedara de brazos cruzados.

Sexto, un ministro de Defensa que odia a los colombianos de bien, con suficientes recursos económicos y armas para combatir a la resistencia. 

Séptimo, el apoyo del gobierno al crecimiento de la producción de cocaína, fuente de financiación de la guerra.

Octavo, la apertura de la frontera que permitirá la llegada de más venezolanos inconformes que conseguirán empleos en las filas de la delincuencia y la industria de la coca. 

Noveno, el apoyo militar de Nicolás Maduro y su poderoso ejército.

Décimo, el coqueteo de doble vía con el gobierno de Putin. 

Undécimo, el poderoso Estado de Irán, en ciernes, esperando la señal para unirse a la causa de Petro.

Duodécimo, el presidente Biden no solo muy débil sino muy prolijo a los movimientos de izquierda, y por último el silencio que guardara ante nuestra guerra el Papa Francisco. Es decir, la guerra esta teóricamente pérdida, la suerte está echada.

Entonces, no quedó otra alternativa que ejercer una gran resistencia, en la que estaremos solos los colombianos, porque no es posible recibir apoyo en el vecindario, siempre los países se mantienen neutro y prefieren ver los toros desde la barrera. Pero ya los colombianos tuvimos una gran guerra contra España, de la que, aunque devastados salimos triunfantes.

Aquí tenemos antioqueños y paisas valientes, llaneros altaneros, tolimense arrechos, costeños bravucones. Estoy seguro a pesar de la enorme potencia del ejercito Petro, saldremos ganadores, porque el amor a Dios y a la patria será el “leitmotiv” de la guerra. 

Una que inició silente con el acuerdo de Santos en La Habana y que no se pudo contrarrestar en el gobierno Duque, el que nunca jamás ha debido permitir la llegada del candidato Petro.

@GabrielTorices

Publicado: octubre 4 de 2022