Para nadie es un secreto que al fútbol femenino le toca trabajar con las uñas. No hay infraestructura, los patrocinios son escasos, la cobertura mediática es mínima y la brecha salarial con los equipos masculinos es astronómica.

Sin embargo, a pesar de tener que nadar contra la corriente, la selección femenina ha logrado demostrar un trabajo conjunto que hace mucho no se ve en el equipo masculino. Sin peleas de egos, sin vanidades y sin confrontaciones inocuas, han jugado de manera formidable en la Copa América y están a un paso de clasificar al mundial.

No sé si vayan a ganar el torneo o qué pueda suceder en los partidos restantes. Al fin y al cabo, esto es fútbol y nada se puede predecir. Pero, lo que sí es cierto, es que mucho, pero mucho tienen por aprender los combinados masculinos del trabajo realizado por estas guerreras.

De hecho, si somos realistas, Colombia quedó por fuera de Catar 2022 por su propia culpa y, me atrevería a decir, por su propia inmadurez. El equipo salió a perder por goleada ante Ecuador y Uruguay para sacar a Queiroz y después las peleas internas por hacerse con el liderazgo y protagonismo derivaron en resultados mediocres en fechas clave.

Cosa totalmente distinta a lo que se ha visto estos días en la Copa América. Estas jugadoras, quizás sin el renombre internacional con que cuentan varios de los seleccionados masculinos, han sabido trabajar como equipo para dejar en alto el nombre de Colombia. 

Algo que muchas veces olvidan los jugadores. No entienden que a la selección no se viene a hacer plata, sino a representar a todo un País. A darle alegría a millones de personas que encuentran en ellos una ilusión, una esperanza de felicidad. Un honor reservado para pocos frente al cual muchos no están preparados.

Sobre todo, porque el principal problema del equipo masculino no es falta de talento ni una menor capacidad física, sino una actitud y una mentalidad mediocre. Nadie se explica, por ejemplo, por qué los mismos jugadores brillan y son figuras en sus clubes, pero en la selección se amilanan y no rinden igual.

Quizás, así implique un golpe en sus egos, sería bueno que el equipo de mayores pasara a visitar a la selección femenina y recibiera una lección de trabajo en equipo. 

Finalmente, no puedo cerrar estas palabras sin antes celebrar la masiva asistencia que han tenido los partidos de la selección. Un motivo más de orgullo que demuestra que sí es posible realizar eventos de alto nivel en nuestro País.

@Tatacabello

Publicado: julio 24 de 2022