Desde que anunció que buscaría la presidencia a nombre del Centro Democrático, Iván Duque tuvo problemas con un sector de su partido. Es normal que en las gestas políticas surjan fricciones internas que muchas veces resultan en confrontaciones intestinas. La lucha por el poder despierta pasiones y muestra la peor cara de quienes están en la competencia.

Copartidarios de Duque le hicieron la vida imposible cuando empezaba a recorrer el camino de la precandidatura. Algunos llegaron a calificarlo de comunista (¡!). Otros, casados con teorías conspirativas, plantearon que era un agente encubierto al servicio de Soros. 

Es innegable que Iván Duque ganó la presidencia gracias al prestigio del presidente Uribe y al buen momento por el que pasaba el Centro Democrático en 2018. A esos factores se sumó que él resultó ser un estupendo candidato que le propuso al país un programa de gobierno sumamente atractivo. 

Ganó cómodamente y hubo regocijo en el uribismo: habían recuperado el poder. 

Pero muy pronto, un sector importante del partido de gobierno empezó a sentirse desconsolado. Seguramente imaginaron que Duque delegaría en la dirección del partido la integración de una parte importante de su gabinete. 

Al ganador de las elecciones le sucedió eso que advierte Maquiavelo en el capítulo de El Príncipe dedicado a los principados mixtos: “Debido a esto, siempre tendrás como enemigos a todos los que ofendiste cuando ocupaste el principado, y tampoco podrás conservar como amigos a los que te apoyaron, porque no puedes satisfacerlos como ellos esperaban; tampoco puedes emplear remedios enérgicos en su contra, puesto que estás en deuda con ellos…”.

Claro que hubo equivocaciones. Una de las más graves, la designación de Gloria María Borrero en el ministerio de Justicia. Su gestión fue catastrófica. Fue incapaz de plantear y sacar una reforma real, profunda y necesaria a la Justicia, asunto que ocupaba un lugar destacadísimo en las prioridades del uribismo. 

De manera discreta, pero con evidente eficacia la jefe de gabinete, María Paula Correa mantuvo a flote las relaciones con el Centro Democrático a pesar de las dificultades. La queja, muchas veces, se limitaba a asuntos burocráticos. También hubo, hay que decirlo, diferencias por razones ideológicas con el sector más de derecha del partido del presidente Uribe. Es normal que en una colectividad que se precia de su calidad democrática, existan matices ideológicos claramente identificables. 

Justo es reconocer la gran labor de Correa como operadora del día a día del gobierno que culmina. Cientos de crisis fueron superadas gracias a la disciplina de esa funcionaria que gozaba de la mayor confianza del presidente Duque y, también, del expresidente Uribe.

Normalmente hay responsabilidad de parte y parte en las relaciones fallidas. Lo cierto es que tanto el presidente saliente como el Centro Democrático cometieron un tremendo error de cálculo al no haber establecido un mecanismo de comunicación más fluido para el manejo de las diferencias, las cuales, en múltiples ocasiones, torpemente fueron ventiladas en público. En ese punto, fue notoria la falta de un ministro del Interior con experiencia y capacidad de manejo. Daniel Palacio es una persona inferior y sin mayor recorrido, que intentó mimetizar su falta de experiencia con arrogancia y soberbia.

Duque también tuvo “enemigos” en la casa. La vicepresidenta Ramírez, con quien hubo un “matrimonio por conveniencia”, fue un palo en la rueda y un lastre difícil de cargar. Su temperamento conflictivo, sumado a los escándalos que generó por cuenta de los negocios de su esposo y las dificultades judiciales del pasado de su hermano, hicieron que ella fuera una de las grandes máculas de la administración saliente. 

En el caso de Ramírez, Duque podría hacer propia la frase de la primera ministra británica Margaret Thatcher cuando fue victima de una conspiración en el seno de su gabinete: “Lo que me dolió fue que me abandonaran aquellos a quienes siempre había considerado amigos y aliados, y las falsas palabras con las que disfrazaban su traición como consejos sinceros y como preocupación por mi suerte”.

@IrreverentesCol

Publicado: agosto 5 de 2022