En el caso del senador de izquierda Alex Flórez lo accesorio y morboso no puede desplazar lo fundamental. Si el parlamentario padece la enfermedad del alcoholismo, es un asunto de su intimidad que ojalá pueda resolver. 

Pero los aspectos delicados, que están íntimamente ligados con su conducta y el desarrollo de su vida privada, sí merecen ser auscultados con detenimiento para efectos de determinar las posibles responsabilidades disciplinarias y penales del legislador. 

Por cuenta de su estado de beodez, agredió a un miembro de la Fuerza Pública. Un caso de “usted no sabe quién soy yo” por el que en el pasado otro congresista, Eduardo Merlano, fue sancionado por la Procuraduría General de la Nación prohibiéndosele ejercer cargos públicos por un periodo de 10 años. Luego, el consejo de Estado falló en su contra al retirarle la investidura con lo que en la práctica tiene una “muerte política”.

Corresponde a las autoridades indagar si el inmundo episodio en el que Flórez amenazó e intimidó a un agente del orden encaja en las faltas contempladas en el código disciplinario, y de ser así cuál es la sanción que debe imponérsele. 

Las consecuencias de sus actos no se borran ni se subsanan presentando excusas y extendiéndole la mano al policía embestido. Tampoco por el hecho de que el uniformado haya decidido retirar la denuncia que había presentado en contra de su victimario. 

Sobre la trabajadora sexual que lo acompañaba, lo único jurídicamente relevante tiene que ver con la edad de la jovencita. Más allá de que ella diga que tiene 20 años, sí es fundamental que las autoridades confirmen su mayoría de edad. 

Ahora viene el tema político y ético. Es sabido que uno de los principales problemas que aqueja a la ciudad de Cartagena es el turismo sexual. ‘La Heroica’ se ha convertido en un lugar en el que la prostitución pulula en todas sus esquinas gracias a la operación de redes de trata de mujeres y proxenetas. 

El senador Alex Flórez se hunde cada vez que abre su boca para explicar el episodio que protagonizó. Aseveró que conoció a la jovencita con la que pretendió ingresar al hotel en una discoteca. La mujer lo desmiente al narrar espontáneamente cómo fue contactada por el congresista. Dice ella que los hechos ocurrieron en la ‘Torre del Reloj’, puerta principal de acceso a la ciudad amurallada. Ella reconoce ser una “dama de compañía”. Estaba caminando en ese sector cuando Flórez la abordó y la contrató para llevarla al hotel en el que se hospedaba. 

¿Cómo así que un senador de la República patrocina el turismo sexual en Cartagena? En ese punto el ‘Pacto Histórico’, corriente de izquierda que se presenta como la principal defensora de los derechos de la mujer y que sacó pecho al decir que la de ellos era una lista al Senado paritaria con la que se exaltó el papel de las mujeres en la política, no puede voltear la mirada ni prestarse para desviar la atención de un hecho de gravedad superior. Flórez es un congresista y esa condición, que conlleva muchísimos privilegios, también aumenta el estándar de obligaciones. Los juicios penales se deben adelantar con base en las leyes que haya sobre la materia, mientras que los juicios políticos se hacen con fundamento en las realidades sociales y los códigos de conducta ciudadanos. 

Otro elemento que no pude soslayarse tiene que ver con la razón por la que Alex Flórez se encontraba en Cartagena. ¿Asistió a un evento en su calidad de Senador? Si es así, ¿el pasaje con el que hizo el desplazamiento fue sufragado por el Senado de la República? Una respuesta afirmativa obliga a que se dé un debate adicional: no es admisible que los contribuyentes paguen los tiquetes aéreos para que un congresista salga de turismo sexual. 

Lo cierto es que Flórez no tiene la menor intención de apartarse de su cargo -pidió una licencia de dos semanas a la espera de que baje el volumen de la gazapera- y es muy previsible que sus compañeros de bancada, por aquello del tapen-tapen, lo rodeen.

Es costumbre que los “escándalos” que suceden en Colombia sean importantes mas no trascendentales. En pocos días la historia pasará al olvido. Las autoridades avocarán una paquidérmica investigación y de Flórez sólo volverá a tenerse noticia cuando salga de farra, se pase de copas y protagonice un episodio parecido al de Cartagena. 

@IrreverentesCol

Publicado: septiembre 7 de 2022