Tarde, demasiado tarde, el General Mora expuso los reparos que tenía frente al proceso de La Habana. Prácticamente cuando ya no sirve de nada conocerlos. En especial, porque más allá del revuelo mediático que puedan causar durante un par de días, no lograrán cambiar ni una sola coma de lo pactado.

Y no es que las críticas del General no sean interesantes. Lo son y mucho. Sin embargo, actualmente fungen como un inane pie de página que relata anécdotas de la historia. Algo que pudo haber sido completamente distinto de haberse conocido a tiempo.

Más aún, cuando lo que relata el Gr Mora en su libro confirma lo que tanto se dijo en su momento: las Farc aprovecharon la necesidad política de la Administración Santos de sacar adelante el Acuerdo a como diera lugar para asumir una posición de fortaleza e imponerle todas las condiciones que quisieron al Gobierno, gracias a lo cual pasaron de ser un grupo terrorista que llegó a Cuba derrotado militarmente a una organización fortalecida económicamente y con reconocimiento político.

Por eso, la gran pregunta es saber ¿por qué el General se mantuvo en silencio durante tanto tiempo? Y más preocupante aún, ¿por qué el General firmó los Acuerdos si era consciente de los peligros a los que se exponía el País?

Recordemos que durante el proceso se sostuvo por parte del Gobierno Santos que la presencia de varios altos mandos militares en la mesa garantizaba que no se cometieran los errores del pasado ni que se iba a poner en riesgo la institucionalidad o el futuro de los soldados y policías de la Patria.

No obstante, el resultado terminó siendo desastroso. El acuerdo de La Habana equiparó a la Fuerza Pública con el terrorismo y el General Mora, como negociador, no hizo nada para evitarlo. Una realidad que no se esperaba de quien fuere uno de los más ácidos contradictores del Caguán.

Además, los uniformados quedaron expuestos a un sistema de juzgamiento en la JEP que no les respeta el derecho a su juez natural, no garantiza la independencia de quienes los investigan y que en últimas los terminará presionando a aceptar unos delitos que no cometieron con tal de acabar lo más rápido posible con el desgaste económico y personal que acarrean los procesos. Todo esto, con el beneplácito de los Generales que fueron a Cuba.

No sé si fueron las mieles de los contratos o las jugosas prestaciones que se dieron a diestra y siniestra en esa Administración, pero lo cierto es que en La Habana los Generales quedaron relegados a un segundo plano. Casi que fue una traición a la tropa que depositó su confianza en ellos. De hecho, Mora prefirió guardar silencio en un momento crítico de nuestra historia para posteriormente tratar de lavar su conciencia cuando el daño ya estaba hecho.

Si no habló en su momento, de poco o nada sirve que lo haga ahora. 

@LuisFerCruz12

Publicado: diciembre 1 de 2021