Rafael Gómez Martínez: De Lula a Ollanta

La revista National Geographic en su versión de junio de 2017 trae en su portada un titular de esos que atrapan al lector: ¿PORQUÉ MENTIMOS? Hace mención la revista a la historia de un estudiante que la universidad PRINCETON quien en 1989 dio la bienvenida a su clase de primer año a un joven llamado Alexi Santana. El comité de admisión de la prestigiosa universidad norteamericana había considerado extraordinaria su historia de vida.

El alumno Santana, se ganó el aprecio de toda la comunidad de la universidad en mención. Académicamente, le iba bien. Siempre sacaba A. Su talante reservado le entregaba un atractivo inusual. Unos 18 meses después una mujer lo reconoció con otro nombre. Ahí, comenzó el Cristo a padecer para Santana y su historia cambió. Santana terminó saliendo esposado de Princeton.

La anterior introducción para comentar sobre el ocaso de dos políticos de gran prestigio en el firmamento suramericano en las últimas décadas.

El primero de ellos, Luis Ignacio Lula da Silva, alias Lula. Al gran Lula, lo enlularon. Una vez en el poder, lo que hizo Lula fue convocar a un pacto de Unidad Nacional que incluyera todas las fuerzas políticas del país, con el fin de alcanzar los objetivos planteados y acordados con los ineludibles compañeros de ruta “burgueses”. Nació lo que se conoce como la Lulaburguesía, todo aquel afín al régimen de Lula, recibía su tajada, mermelada.

Lula da Silva, utilizó cualquier táctica para llegar al objetivo estratégico. Ese pacto nacional le permitió gobernar durante ocho años, haciendo énfasis en las clásicas políticas socialistas, económicas y sociales de asistencialismo estatal con el fin de reducir en lo interno al sector privado aunque, para el caso de Brasil, con permiso de gran despliegue en lo internacional.

Un derrame de energía empresarial que incluía a la petrolera nacional Petrobras y otras grandes empresas, entre ellas el gigante brasilero Odebrecht. Empresas del sector privado capaces de afirmar el simbolismo del “Brasil potencia” (Ver Odebrecht y la “Lulaburguesía”).

(En Colombia, lo primero que hizo JMS una vez en el poder fue convocar a un pacto de Unidad Nacional).

El juego de corrupción que desplegó Odebrecht por el continente suramericano correspondió a una de las diferentes formas de lucha que utiliza el comunismo para llegar al poder en una primera instancia, luego sostenerse a como dé lugar. En efecto, no contentos con los ocho años de Lula, vendría Dilma Rousseff con otros ocho años. 16 años en el poder.

Lo anterior puede resultar extraño. La mezcla entre el sector privado y estatal para sostener al comunismo en el poder, si se analizan los orígenes de la expansión brasilera en el continente suramericano a partir de la presencia del Partido de los Trabajadores de Luiz Inácio Lula da Silva y Dilma Rousseff, en el Palácio do Planalto. Lula da Silva no fue más que una de las fichas del ajedrez para implementar el Socialismo Bolivariano del siglo XXI a través del Foro de Sao Pablo (En Colombia, el proceso de paz con las Farc y el ELN no es más que una estratagema para su ascenso al poder. Cambian los tiempos, cambian los personajes, las estrategias siguen siendo las mismas).

A su vez, no deja de ser relevante que un ex presidente como Ollanta Humala en el Perú termine en la cárcel, caso Odebrecht. Tanto el expresidente peruano, como su señora quien posee un doctorado, fueron acusados por el juez Richard Concepción de corrupción enviándolos a la cárcel preventiva con el fin de evitar su salida del país. El juez ordenó su captura tanto a nivel nacional, como internacional.

Según  Panorama Mundial de Ángela Patricia Janiot: La decisión del juez se conoció tras 17 horas de audiencia, pero antes de escucharse los argumentos que fundamentaron la decisión de la autoridad se escuchó a la defensa de los Humala. Tremendo (Ver Ordenan prisión preventiva para Ollanta Humala y Nadine Heredia).

Las reacciones ante las dos detenciones no se hicieron esperar. Persecución política, abuso de poder. En el caso de Lula, es corrupción además de posible blanqueo de dinero; para el caso de Ollanta es corrupción y violación de todas las normas electorales existentes en el Perú sumado a que posiblemente recibió soborno a través de cuentas internacionales.

No deja de ser paradójico que mientras en los demás países suramericanos donde estuvo involucrada la compañía Odebrecht en casos de corrupción gubernamental en Colombia el Consejo Nacional Electoral guarda silencio, ¿cómplice? Frente al evidente hecho donde se produjo el ingreso de los dineros ilícitos de la compañía Odebrecht a las campañas presidenciales: ¿Por qué mentir, señores?

Puntilla: Le preguntan a JMS: ¿Cuál es el mayor logro de su gobierno? Responde: ¿Yo, qué voy a saber, guevón? Frase épica la de Rigoberto Urán. ¿Alguien sabe algo del caso de AGH?

@RaGomezMar

Publicado:  julio 18 de 2017

Un comentario sobre “Rafael Gómez Martínez: De Lula a Ollanta

  • el Julio 18, 2017 a las 10:08
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    ¡Qué gran columna!

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