La llegada de una nueva dinastía en China a la cumbre del poder, siempre había creado durante toda su historia, a lo largo de los milenios, un ritmo diferenciado; de tal forma que, cada cierto tiempo, se presenta dentro de la cultura china una sensación de que lo antiguo no está funcionando y que debe ser cambiado para el futuro de las nuevas generaciones, sin alterar las bases esenciales del poder, con el fin de mantener y proteger la seguridad de las tradiciones ancestrales (Ver: Kissinger, La China, 2012).

A su vez, en la cultura japonesa, este permanente conflicto entre lo tradicional y la fuerza del nuevo milenio de cada generación, queda registrada en la película del último Zamurai, 2003, con la brillante actuación de Tom Cruise, donde el capitán Naguen vive atormentado por los recuerdos de la guerra de Secesión en los Estados Unidos, su pasado. 

Para el caso de la dramática y vasta historia de la China, se presentó un conflicto cultural similar al del Japón, donde un gobernante con todo el poder a su haber decide de una manera ególatra derribar todo el sistema de valores culturales, sociales, existentes con el fin de crear unos nuevos porque según Mao, tenía un Mandato Celestial para crear un hombre nuevo.

Los valores tradicionales de la China estaban marcados dentro del proceso de significación que establecía el confucianismo como doctrina de gobierno.

Mao, con una personalidad dominante, arrolladora, inflexible, inquebrantable, distante, poeta, y guerrero, profeta e implacable destructor a lo Chávez. Logró influenciar y dominar a las familias tradicionales con el fin de llevar por un solo camino a toda su sociedad hundiendo para siempre sus antiguos valores.

El objetivo de Mao: fomentar una revolución cultural permanente.

De tal forma que, llegamos al gobierno de Petro quien, de una manera ególatra, a lo Mao; de paso preguntas out of contex:

¿Un cubano es asesor de presidencia para la construcción de discursos? 

Hablando de presidencia: ¿Nada más ególatra que cambiar el dominio de la página web de presidencia?: Petro. Presidencia. gov. co

Petro, quien sin tener la personalidad dominante de Mao -más bien es insegura, pero con un poder de convencimiento y dialéctica sorprendente- comenzó a generar los primeros conflictos con el de provocar la revolución permanente.

Lo anterior se percibe en las constantes declaraciones del ministro de Hacienda Ocampo, quien no contento con quedarse dormido en las asambleas de los gremios: Andi, Asobancaria: ¿por el azúcar?; sostiene que el impuesto al patrimonio será aprobado y punto final a la discusión.  

A su vez, la ministra de Trabajo, en vez de dialogar con los empresarios lo que produce de entrada es un conflicto permanente con los mismos: los empresarios han sido muy tacaños, horas extras, prestación de servicios

Al igual que el ministro Ocampo, se comienza a quedar dormida en los Consejos de Ministros (as): ¿por el azúcar?

Si yo fuera empresario estaría pensando en cómo será la negociación del salario mínimo vigente para noviembre. Los van a desangrar.

Y en la ceremonia de reconocimiento a la nueva cúpula militar, Petro plantea el conflicto social de lucha de clases entre los soldados y los oficiales, porque si en algo se caracterizó el M19 fue en sus ataques sorpresa para manipular la opinión pública.

¿De hecho, la llegada a la base de la Larandia sería un ataque sorpresa?

Menos mal que es una agenda de transición democrática y participativa.

Puntilla: Que Dios tenga misericordia de Colombia. Gobierno Petro apenas comienza. O faltan 3 años…

Publicado: agosto 23 de 2022