Como si estuviéramos viviendo un guion de alguna película, estamos encerrados. Ese bichito que si nos agarra nos puede matar, nos encerró a todos. En casi todos los países del mundo los habitantes están a puerta cerrada. Saliendo a la calle solo para lo esencial. Y es que alrededor del mundo vemos como las cifras de muertos van en aumento. Cifras increíbles. Los muertos amontonados en las aceras de algunas ciudades muestran que esto no era “una gripita común” como alcanzó a decir la señora alcaldesa de Bogotá y muchos otros líderes en otras partes del planeta. La misma alcaldesa que ahora exige cuarentena de 3 meses, pero sin tomar medidas adecuadas para evitar los contagios.

La vida es invaluable y eso no está en discusión. Pero no olvidemos algo importante: de hambre también se muere. El hambre hace que la gente pierda el control y se puedan presentar saqueos, vandalismo, robos, asaltos y otros crímenes. Un cierre total de la economía es tan peligroso como la pandemia. Yo creo que el Presidente Duque entendió eso y está haciendo una buena labor por medio de todos los decretos que han buscado dar soluciones a los que se están quedando sin trabajo por el cierre de almacenes y fábricas. Decretos para tratar de evitar la quiebre de los pequeños y medianos empresarios. Decretos que tienen como finalidad hacer que el dinero siga circulando, que las personas más necesitadas reciban ayudas en dinero y especies, decretos como el que hace que no se necesite el ICFES para entrar a la universidad este año, decretos en muchos sentidos para solucionar los dolores de cabeza de los colombianos.

A los titánicos esfuerzos del Presidente se han unido muchas empresas privadas con multimillonarias donaciones; se han unido profesionales en distintos campos que buscan como contribuir como con el caso del desarrollo de los ventiladores necesarios para las unidades de cuidados intensivos; se han unido gremios y fundaciones también con aportes de distinta índole. A todo lo anterior se suman muchas personas que ya sea de manera anónima o pública están apoyando a sus conciudadanos con distintas clases de ayudas, desde personas adineradas que deciden entregar mercados en barrios necesitados hasta vecinos que apadrinan a personas mayores y les traen sus víveres de los supermercados evitando que personas más vulnerables al virus tengan que salir de la seguridad de sus casas.

A pesar de que el número de casos confirmados en Colombia sube, vemos que no se está incrementando a la velocidad de otros países y lo mismo para con los casos que terminan trágicamente. Gran labor de todos unidos. A pesar de esto, nuestro sistema de salud sigue siendo criticado por quienes no proponen soluciones distintas.

Estamos viviendo algo para lo que no estábamos preparados. No creo que a ningún abogado, economista, estudiante de finanzas o aspirante a doctorado en ciencia política que sueñen con tener una carrera política, les hayan enseñado los pasos a seguir para enfrentar una pandemia. Lo único seguro es que remar en otra dirección a la que está remando el país, no contribuye. Como en todos los retos que la vida nos pone, la manera de salir adelante es trabajar, no trabar.

Al mal tiempo, buena cara. Que no se nos olvide regalarle al mundo una sonrisa, aunque esta no se vea por estar debajo de nuestras mascaras tapabocas.

@ghitis

Publicado: abril 13 de 2020