La semana pasada en la instalación del Congreso de Fedegan el presidente Gustavo Petro -el nuevo mejor amigo de los ganaderos- sorprendió al país al invitar a José Félix Lafaurie para que integre el equipo negociador que se sentará con el grupo terrorista ELN en Caracas a negociar un nuevo acuerdo de impunidad.

La derecha política del país tiene como cimiento ideológico la defensa de la propiedad privada, el libre desarrollo de actividades comerciales, entre ellas, la ganadería. La izquierda construyó durante varias décadas la tesis de que los ganaderos han mantenido vínculos con el narcotráfico y de financiar grupos paramilitares; estos señalamientos dejaron a los ganaderos y a sus familias en la mira de las organizaciones criminales lo que conllevó a ser víctimas del accionar de grupos como las FARC y el ELN.

Los partidos políticos de centro derecha que sin timidez han defendido sus tesis, defendieron los intereses colectivos de gremios como el de Fedegan que sistemáticamente fueron asediados por grupos terroristas, la izquierda, opinadores, y también por el poder judicial, que veían en ellos la gasolina para mover el discurso divisionista y de odio que se construyó contra los propietarios de la tierra.

Por lo anterior, y por otras razones que el país conoce, sorprende la celeridad con que Lafaurie y Fedegan han contemporizado con el presidente Petro, quien es tal vez, el líder político que más ha señalado y estigmatizado a los ganaderos.

Entiendo que Lafaurie este defendiendo su gremio, finalmente eso es lo que le corresponde hacer como presidente de Fedegan. Lo que no se entiende es que en el pasado Lafaurie hubiera asumido vocería altiva para oponerse al acuerdo de La Habana, para que ahora se preste sin sonrojarse para lo que será otro acuerdo de impunidad con el ELN.

Fue tan influyente el liderazgo de los esposos Lafaurie – Cabal en la derecha y en el Centro Democrático que lograron hacer creer por varios meses que la candidata ideal para derrotar en las urnas a Petro era la Senadora Cabal. Hoy, cuando las aguas turbulentas de las campañas permiten ver la realidad se pueden sentenciar que la oposición mezquina que ejerció la Senadora Cabal contra el presidente Iván Duque fue por malquerencia personal que se generó por la negativa del presidente a intervenir en la elección del Contralor General de la República a favor de Lafaurie en el 2018.

Que Fedegan y su presidente Lafaurie no esperaran la luz del día para pactar con el gobierno del Pacto Histórico es tal vez entendible, es la naturaleza de quienes obran por interés, pero que Lafaurie asuma la vocería de millones de ciudadanos que no están de acuerdo con que se siga otorgando impunidad como deporte nacional a cuanto criminal y delincuente se alce en armas como medio para lograr poder económico, militar, y ahora político, desborda los parámetros del entendimiento.

Usurpar la vocería de la derecha colombiana como lo hace Lafaurie es la mayor canallada de los últimos tiempos, porque nadie le ha entregado la voz de quienes nos resistimos a que este país siga recorriendo el camino de la infamia.   

@LaureanoTirado

Publicado: noviembre 23 de 2022