Cesó la horrible noche

La elección del doctor Néstor Humberto Martínez como nuevo Fiscal General de la Nación es una decisión acertada e inteligente de la Corte Suprema de Justicia. Martínez es un hombre ponderado, ajeno a los odios intestinos. Es una persona que no se deja embelesar ni encandilar por el poder.

Con la llegada de Martínez a la Fiscalía se le pone fin a una era nefasta, en la que esa entidad estuvo al servicio de causas políticas e ideológicas. El dúo integrado por Eduardo Montealegre y Jorge Fernando Perdomo, llevaron a la fiscalía a uno de los más oscuros sótanos de la ignominia de que tenga memoria nuestro país. Utilizaron a la fiscalía para perseguir a sus rivales políticos, es decir todas aquellas personas cercanas al expresidente Uribe. Con testigos falsos, montajes y pruebas deleznables, construyeron procesos penales con los que se valieron para destruir la reputación y la integridad de muchas personas cuyo único “pecado” es el de militar en las filas del uribismo.

Martínez Neira es, sin duda alguna, uno de los mejores juristas que tiene hoy por hoy nuestro país. Su experiencia en la administración pública, sumada a su innegable habilidad en el ejercicio del derecho, permiten prever que su elección como nuevo Fiscal General de la Nación fue acertada y que esa entidad recuperará el rumbo que perdió en los últimos años.

Despolitización de la justicia

Una de las primeras tareas que tiene el nuevo Fiscal General de la Nación es la de despolitizar la justicia. Son muchas las evidencias que sustentan la afirmación de que ésta, la justicia, fue utilizada con fines políticos y electoreros durante la administración anterior en la que Montealegre y su segundo Jorge Fernando Perdomo más que como fiscales, fungieron como policías políticos.

Si hay miembros de la oposición al gobierno de Santos que hayan cometido delitos y existan las pruebas de que eso fue así, es claro que sobre ellos, sin contemplación alguna, debe caer todo el peso de la ley. Pero lo que no puede seguir ocurriendo es que a quienes critican al gobierno, de un momento a otro y como por arte de birlibirloque les aparezcan testigos y pruebas fabricadas a la carrera con el único fin de intimidarlos y sacarlos de la lucha democrática.

Gran tarea tiene por el delante el fiscal Martínez para el desmonte del aparato que utilizó su antecesor para perseguir a la oposición.

Así mismo, el país espera del nuevo fiscal que éste sea un funcionario al servicio de la comunidad y de la justicia y que no se preste, como lo hicieron Montealegre y Perdomo, para fungir como abogados de oficio de las Farc. Sea cual sea el mecanismo de justicia que se implemente para castigar, si es que a eso se le puede llamar castigo, a la guerrilla, la Fiscalía General de la Nación debe ser distante o, cuando menos, neutral. Causan repulsión en la sociedad colombiana las imágenes del fiscal ejerciendo como porrista, ideólogo y asesor de los terroristas.

Con el voto de 17 magistrados, Néstor Humberto Martínez fue elegido como nuevo Fiscal General

Fin de la corrupción

Otra de las tareas pendientes del nuevo Fiscal General de la Nación es la de desmontar, cuanto antes, el entramado de corrupción que erigieron Montealegre y Perdomo y gracias al cual favorecieron con multimillonarios contratos a personas y empresas que no son idóneas, como fue el caso de la falsa analista Natalia Lizarazo García, quien utiliza el nombre comercial de “Natalia Springer Von Schwarzemberg”, o del novio español del vicefiscal Jorge Fernando Perdomo, a quien, con plata pública, él ha mantenido en Colombia durante más de 2 años, devengando muchos millones de pesos a cambio de no hacer absolutamente nada.

Así mismo, la fiscalía debe priorizar sus gastos. Si bien es cierto que su presupuesto no es pequeño, no menos lo es que las necesidades de Colombia y de la entidad requieren que el dinero se invierta en asuntos de gran importancia como el fortalecimiento de la capacidad investigativa, el entrenamiento de los fiscales y la implementación de nuevas técnicas de investigación criminal. Montelegre, por ejemplo, antes de salir de la Fiscalía suscribió un multimillonario contrato para mandar a estudiar inglés a Inglaterra y Estados Unidos a sus funcionarios más apreciados, lo cual es un absoluto despilfarro que raya en lo criminal (Ver: “Inglés sin fronteras”).

¿Quiénes pierden?


Es claro que los grandes derrotados con la elección de Néstor Humberto Martínez son el exfiscal Montealegre y su segundo, Jorge Fernando Perdomo quienes estaban haciendo campaña abierta y hasta descarada por Yesid Reyes. Así mismo, la presidenta de la Corte Suprema de Justicia, Margarita Cabello Blanco, que hizo hasta lo imposible para dilatar la elección, es la gran perdedora, pues su jefe político, el contratista barranquillero David Name Terán estaba comprometido con la campaña de Reyes.

Santos, así mismo, tenía interés en que Martínez no se impusiera y las Farc, con el respaldo de Humberto de la Calle y el comisionado Sergio Jaramillo, tenían en Mónica Cifuentes a su candidata ideal.

Colombia tiene buena parte de sus expectativas afincadas en el nuevo Fiscal General de la Nación. Un país logra la estabilidad y la paz, a través de la justicia. En tanto más justa sea una sociedad, ésta exhibirá mayores estándares de paz y tranquilidad, lo cual se traduce en un mejor desarrollo humano.
Por sus antecedentes, por su hoja de vida y por su talante, Néstor Humberto Martínez ejercerá una Fiscalía que seguramente marcará para bien la historia judicial de nuestro país.

@IrreverentesCol

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