Tuvo que correr mucha agua debajo de los puentes antes de que le permitieran a la Fiscalía General de la Nación exhibirle a Colombia la magnitud del entramado criminal en contra del expresidente Álvaro Uribe Vélez, montaje planificado y ejecutado por el representante de la más rancia y radical Izquierda como lo es Iván Cepeda Castro, el mismo que aparece referenciado en los computadores de Raúl Reyes como “camarada”. Cepeda, como no decirlo, contó con el apoyo de algunos miembros de la rama Judicial. 

Durante años, el camarada de Reyes intentó por todos los medios posibles que el proceso contra el expresidente fuera secreto -clandestino-, precisamente para evitar que la sociedad conociera lo que hoy ha puesto sobre la mesa el fiscal Delegado ante la Corte, Gabriel Ramón Jaimes: las mentiras, las manipulaciones, los falsos testimonios y los ofrecimientos que se les hicieron a decenas de delincuentes para que rindieran falso testimonio. Hoy los colombianos hemos podido seguir con detalle y detenimiento cada uno de los episodios que de manera criminal configuraron los malquerientes del expresidente. 

Las pruebas indican que, contrario a lo que concluyó el magistrado Reyes, el expresidente Uribe nunca buscó de manera directa y personal al Tuso Sierra. Así mismo, los testimonios de exparamilitares presos confirman que, tanto en el exterior como en Colombia, el citado ¨Camarada¨ de Reyes -el terrorista, no el magistrado-, en compañía de la abogada Mercedes Arroyave, ofrecían beneficios a cambio de incriminar al exmandatario de Colombia.  

El mundo al revés. La inverosimilitud es oceánica. Uribe sentado ignominiosamente en el banquillo de los acusados, cuando ese lugar debe estar ocupado por el tristemente célebre “joven senador de Farc” y por los operadores judiciales que se prestaron para ese colosal abuso de la ley con el fin de perseguir a una persona evidentemente inocente.

Estas diligencias de cara a la nación y las investigaciones periodísticas adelantadas por la Revista Semana, han permitido descubrir que la supuesta médica que posa de víctima del presidente Uribe, es en realidad una tenebrosa integrante de la guerrilla de las Farc. Esa mujer, que por demás no se ha desmovilizado, se encargó de fabricar una prueba, al entregarle un audio editado a la Corte Suprema de Justicia. Por ese delito será investigada y muy posiblemente imputada en las próximas semanas.  

Pero hay mucho más. Otros dos sujetos que reclaman condición de víctimas, los exfiscales Eduardo Montealegre y Jorge Fernando Perdomo, fueron señalados por distintos testigos de ofrecer prebendas a quienes incriminaran con mentiras al expresidente y a su hermano Santiago. Produce escalofrío pensar que, durante más de 4 años, la Fiscalía General de la Nación estuvo en manos de personas de semejante bajeza moral. 

Por fin, y después de una insoportable espera, Colombia está conociendo uno a uno los detalles de cómo quisieron provocar la destrucción moral del expresidente Álvaro Uribe, a través de un burdo montaje judicial. Pero no podemos creer que estamos ante el epílogo de esta infamia. Debemos prepararnos para la arremetida de las pretendidas víctimas cuyas vidas parecen estar entregadas enteramente a la misión de acabar con Uribe. Ellos, movidos por el odio, el rencor y la sed de venganza, no aceptarán el veredicto que habrá de emitir la justicia. 

@jarizabaletaf

Publicado: agosto 8 de 2021