Presidente Petro son muchos y legendarios los problemas que el país tiene y que usted hereda, para estar introduciendo ideologías que no van a mitigar la mísera, la pobreza y la corrupción de nuestro país.

Ciertamente la inequidad es mucha, pero eso no lo cambia con unas teorías económicas caducas. El país lo que necesita es empleos, la industrialización del campo, el acceso al crédito, el acceso a los servicios sociales del Estado, sobre todo a la educación.

Desarrollar exponencialmente el capitalismo, para producir muchos puestos de trabajo y progreso social.

Qué ganamos con seguir alimentando el odio como por ejemplo con la “parcializada” Comisión de la Verdad. No le haría más bien al país decir la verdad acerca del “conflicto” de lo sucedido, para generar un perdón genuino y no echar la culpa solamente a uno de las dos partes enfrentadas. 

Qué de bien le hace a un país la JEP con su versión incompleta de los hechos, no son acaso esos jueces portadores del mal con su posición sesgada. Momento histórico desperdiciados para conocer la verdad por parte de todos los colombianos, saber sin ocultamientos sesgados lo que han hecho los dos bandos enfrentados. 

Todos hemos tenido la culpa, incluso por partes iguales, una es consecuencia de otra y son caras de una misma moneda. Es conocido de sobra el manejo del país desde tiempos inmemoriales (tal vez el centralismo sea la madre de todos los males), incluso desde que se fundó la república, pero sin embargo el país ha avanzado, ha habido conquistas en lo social y lo económico.

Decir la verdad de manera genuina es la única manera de sanarnos, y se equivoca el padre De Roux con su visión a pedazos de los hechos, y más aún todavía, con introducir esa parcializada verdad en el pensum académico, para enseñárselos  a los niños, y seguir generando más odios. 

Los jesuitas son maestros de esa herramienta utilizada en el pasado, para adoctrinar. Ya lo hicieron en Canadá con los indios iroqués al adoctrinar los niños en el cristianismo. Cosa que en este caso fue positiva, porque la base fundamental del cristianismo es el amor al prójimo.

Creo que todos estamos dispuestos para perdonar hasta los más aberrantes pecados, los más descabellados hechos sucedidos, pero no le haga creer al pueblo que son solo provocados por una parte de la facción en conflicto.

No le hace bien a la nación, es una cosa realmente desacertada,  sobre todo venida de un sacerdote cuya misión es llevar el mensaje de hermandad entre los pueblos.

Presidente, el país necesita combatir la corrupción y el narcotráfico, dos de sus más peligrosos problemas.

Usted se ha pasado toda la vida queriendo ser presidente y no desperdicie la oportunidad histórica que le da la vida, para corregir tantos errores del pasado. No se equivoque, aproveche y llene el país con la luz genuina de la paz total.

@GabrielTorices

Publicado: agosto 4 de 2022