Luego de su derrota en las elecciones de 2018, Sergio Fajardo aseguró que no volvería a correr por la presidencia de la República. Aquella vez, quedó a muy pocos votos para poder pasar a la segunda vuelta.

Fajardo es un pésimo candidato. Soberbio, altivo, poco elocuente, sin carisma. Las veces que se ha presentado, su comportamiento electoral es idéntico. Empieza muy bien en las encuestas, pero apenas arranca a hablar, se desploma como un fardo. 

Debe estar arrepentido por haber insistido toscamente en sus ambiciones políticas. El resultado de la consulta de marzo fue, en todo el sentido de la palabra, una victoria pírrica. Ganó una elección, pero perdió muchísimo terreno. En la primera vuelta de 2018, Fajardo obtuvo 4.6 millones de votos. En la consulta del mes pasado, se alzó con la candidatura del denominado ‘Centro Esperanza’, grupo que en total alcanzó únicamente 2.2 millones de votos, de los cuales 723 mil fueron para él. 

No tiene cómo dar la batalla política y por eso ha arreciado la guerra sucia contra Fico Gutiérrez, utilizando todas las herramientas a su alcance, incluidos ataques a los medios de comunicación que han contratado y publicado encuestas que reflejan su triste realidad. 

Lo sucedido con ‘Semana’ es muy diciente. Esa prestigiosa revista reveló una rigurosa encuesta realizada por el Centro Nacional de Consultoría en la que se consultó la opinión de 4206 personas en 75 municipios del país, con un margen de error del 1.5%.

Para desgracia de Fajardo, la muestra reveló que la intención de voto a favor suyo continúa en barrena, pasando del 9.7 al 8.4% en tan solo 13 días. Una verdadera catástrofe electoral.

Con esos números tan bajos, la campaña fajardista tendrá serísimas dificultades de financiación para llegar a la primera vuelta del 29 de mayo.

La situación de Fajardo es dramática. Antioquia, donde supuestamente está su mayor fortaleza -fue gobernador y alcalde de Medellín- apoya mayoritariamente a Fico Gutiérrez -39.3%-. El sólo alcanza el 10.2%, menos de la mitad de lo que tiene Petro en ese departamento: 25.7%.

Bogotá, ciudad gobernada por Claudia Nayibe López, anterior candidata vicepresidencial de Fajardo, tampoco está votando con él. Solamente el 9% de los encuestados lo apoyan, mientras que Gutiérrez le saca más del doble con el 19.2%. Al ritmo que va la campaña, es previsible que en pocos días Fajardo sea superado en intención de voto en la capital colombiana por el caricaturesco Rodolfo Hernández quien hasta el momento tiene el 8.3% en esa circunscripción. 

Así el bloguero Daniel Coronel continúe haciendo toda suerte de maniobras y maromas con el propósito de apuntalar su candidatura, Fajardo está liquidado. Su futuro en la campaña es perfectamente triste. Como están las cosas, es muy posible que, de llegar hasta el día de la primera vuelta, no obtenga ni medio millón de votos. Y esa tendencia no se revierte poniendo a un bloguero activista a denigrar de medios de comunicación, ni a tender inadmisibles mantos de duda sobre la transparencia de los sondeos de opinión que están siendo publicados constantemente. Amedrentando y constriñendo comunicadores, Fajardo no mejorará su deplorable situación. 

Triste epílogo para una carrera pública que hace 20 años llamó la atención de muchísimas personas y que ahora solo cuenta con el apoyo decidido del despreciado expresidente Juan Manuel Santos y de sus periodistas afines, como los que integran el portal web ‘Cambio’. 

@IrreverentesCol

Publicado: abril 6 de 2022