Las imágenes del “caos” causado por las miles de personas que visitaron Santa Marta durante el puente festivo de San José demostró que el aumento de los contagios y los fallecimientos por el COVID-19, son el resultado de la falta de autoridad de los gobiernos populistas.

Este desastre se viene presentando en Santa Marta y el Magdalena porque la banda que lidera Carlos Caicedo y sus subalternos, no tomaron a tiempo, las medidas preventivas que requiere una situación de emergencia como lo es la propagación del COVID-19.

Hace dos meses no eran necesarias las medidas drásticas como las que ahora se demandan. Lo que se requería hace unas semanas era preparar a la ciudad y ejercer unos controles rigurosos para no recibir la Semana Santa en el caos que hoy se encuentra nuestro territorio. Un plan de acción que le garantizara a todo el que vive del turismo, una semana productiva, sin que represente una amenaza para los propios y visitantes.

Lo que ya sucedió y puede volver a repetirse durante el periodo de vacaciones de Semana Santa es que retornemos a los picos de 80 y 90 por ciento de ocupación de las unidades de cuidados intensivos, y por ende la adopción de medidas urgentes y drásticas para detener la pandemia, que al final, por la falta autoridad, terminarán afectando a todos.

Santa Marta necesita un turismo sensato y el turismo necesita de una Santa Marta que tenga el mínimo margen sanitario para recibirlos. En el último año, el Magdalena ha pagado con la vida de 1.500 personas la improvisación de los gobiernos populistas que lidera la banda Caicedo.

Para evitar que los turistas que llegarán a Santa Marta en los próximos días y los samarios estén en permanente riesgo de contagio, la alcaldesa Virna Johnson, subalterna de Carlos Caicedo; debió decretar a tiempo, las medidas que preparan a la ciudadanía para ese momento y sacar a la calle a sus funcionarios a ejercer un juicioso control.

Si bien es cierto que estamos en manos de la negligencia del jefe de la banda, Carlos Caicedo; y sus subalternos, no podemos quedarnos de brazos cruzados esperando que la situación cada vez sea más insostenible. Las aglomeraciones provocadas por los visitantes, no pueden repetirse.

Desde que se declaró la pandemia por COVID-19 en marzo de 2020, nada hizo el jefe de la banda, Carlos Caicedo; y sus subalternos. Esta es la cuarta vez que el populismo radical que gobiernan a Santa Marta y Magdalena muestra indolencia con la propagación de este letal virus.

@LuisMiguelCotes

Publicado: marzo 25 de 2021