Argumentos sobre la abstención

El precandidato presidencial Carlos Holmes Trujillo entregó en el Centro Democrático un memorando que contiene una serie de argumentos que sustentan el porqué la oposición debe valorar a la abstención como una alternativa posible de cara al plebiscito.

 

Reflexión preliminar

Las consideraciones que haré en éste escrito pretenden contribuir en forma propositiva al debate dentro del partido, que enfrenta la necesidad de tomar una decisión difícil y compleja.

Dichas consideraciones se fundamentan, básicamente, en que la determinación que se adopte debe tener como razón de ser la coherencia, en el entendido de que ella será el mayor capital y la mejor plataforma de cara a las elecciones de 2018.

Y las haré plenamente consciente de que, en el momento actual, existe una corriente que favorece la adopción del NO como posición, en parte reflexiva, en parte emotiva, a la luz del reciente pronunciamiento de la Corte Constitucional.

En éste orden de ideas, estimo que lo más conveniente sería hacer campaña a favor de la abstención activa por las razones que procedo a explicar.

Plebiscito como mecanismo y abstención

Centro Democrático ha sostenido que el plebiscito no es un mecanismo idóneo jurídicamente, ni políticamente.

Mal haría el partido en contribuir a rodearlo de legitimidad política participando en defensa del NO.

La decisión de la Corte Constitucional no altera los planteamientos que se han hecho con respecto al plebiscito como mecanismo.

Por el contrario, los fortalece por lo siguiente:

A. La Corte no tiene competencia para pronunciarse en la forma en que lo hizo, por cuanto crea un mecanismo de participación nuevo, que bautiza con el nombre de plebiscito especial, al que le da características inexistentes en materia de definición, naturaleza, carácter, umbral y efecto;
B. La Corte le abrió camino a la democracia plebiscitaria, que es exactamente lo que quiso evitarse cuando se consagró el plebiscito y se definió un umbral alto;
C. La Corte acepta que puede haber más democracia con menos votos, posición que va en contravía de la democracia de participación, columna vertebral de la Carta;
D. La Corte le da carácter de política pública al acuerdo Gobierno-FARC, para acomodar su decisión a la definición vigente de plebiscito;
La Corte pretende esconder el efecto normativo del plebiscito que avala, otorgándole el carácter de decisión solamente política.

Debido a lo anterior, no sería coherente participar en el marco de un mecanismo que, además de carecer de idoneidad, ahora es transformado por la Corte en un plebiscito especial, el cual no existe en la Constitución.

Paz sin impunidad y abstención

Centro Democrático ha defendido el sí a la paz, pero no así.

Con mucho esfuerzo y en medio de los calumniosos señalamientos que se le han hecho al partido y a sus integrantes como enemigos de la paz y amigos de la guerra, los sondeos de opinión indican que la mayoría ya entiende que no es una oposición a la paz, si no a favor de ella, pero en contra de algunos puntos del acuerdo entre el Gobierno y las FARC.

Así lo demuestra una reciente encuesta  relacionada con el significado de la resistencia civil, en la cual más del 60% responde que es contra aspectos de ese acuerdo, no contra la paz.

Participar en el plebiscito a favor del NO sería perder el esfuerzo que se ha hecho y desdibujar los planteamientos que ya son bien comprendidos por los colombianos.

Lo coherente, entonces, sería participar a favor de la abstención activa.

Diálogo popular y abstención

Las consideraciones anteriores le permitirían al partido renovar y fortalecer en los diálogos populares el mensaje cuya comprensión ha crecido.

Defender la abstención activa señalando que sí queremos la desaparición de las FARC, el fin de los secuestros que hacen y de las masacres que cometen, y la entrega de las armas a la ONU con verificación y concentración, pero que no queremos que no paguen ni un solo día de cárcel, como tampoco que puedan ser elegidos inmediatamente, etc, le dará mayor fuerza a nuestro mensaje de cara al 2018, año en el cual predominará la desilusión, no la emoción.

Gobierno , NO y abstención

En todas las declaraciones de los altos funcionarios de la administración, encabezados por el propio presidente, se evidencia el esfuerzo para atribuirle a Centro Democrático la vocería del NO en el plebiscito.

¿Qué explica ese propósito?

¿Será que no saben que la posición del partido no se ha definido?

¿Será que no saben que hay otras alternativas?

¿Será que desconocen que al interior del partido existen distintas visiones?

Todo lo anterior es conocido por el Gobierno.

La explicación a lo que hacen es que les interesa mostrarnos a favor del NO para dinamizar la campaña a favor del SÍ y aplicar, otra vez, la estrategia electoral de los amigos de la paz contra los amigos de la guerra.

Lo coherente, entonces, con la posición que hemos defendido es la abstención activa.

Santos y abstención

Creer que la impopularidad del presidente Santos puede convertir el plebiscito en un veredicto de los colombianos contra su gobierno tiene sentido político, pero no es realista.

El mensaje del SÍ a la paz es tan potente, que la ilusión o el pragmatismo de quienes decidan favorecer esa opción predominará frente al rechazo al presidente.

No olvidemos que todas las elecciones en las que hemos participado como partido, hasta el momento, se han celebrado en medio de altos niveles de impopularidad del Jefe del Estado.

Santos no goza de la simpatía de los colombianos, pero tiene el poder y , en el plebiscito, contará con el sueño de los colombianos de vivir en un país en paz.

De otro lado, ahora, gracias a la decisión de la Corte Constitucional, tendrá el respaldo activo de todo el Gobierno nacional, de los gobernadores, de los alcaldes y de los funcionarios del Estado en los distintos niveles, quienes quedaron habilitados para participar en la campaña.

En estas condiciones, lo coherente sería actuar a favor de la abstención activa para fortalecer el mensaje que le hemos transmitido a los colombianos.

Elecciones del 2018 y abstención

El plebiscito no será una elección y el número de votos que obtengan las distintas opciones no podrán considerarse como un punto de referencia electoral.

Mal podría, entonces, creerse que los sufragios a favor del NO se convertirían en el capital político con el cual llegaríamos a las elecciones del 2018.

Se tratará de un día electoral atípico en el que incidirán múltiples factores, y que no podrá ser utilizado como factor numérico de comparación.

Más que un número el día del plebiscito, lo que CD debe buscar es el fortalecimiento y consolidación de su postura frente a las conversaciones en La Habana, con los ojos puestos en el 2018.

La abstención activa nos permitiría transmitir un mensaje equilibrado, pronunciarnos a favor de la entrega de armas de las FARC, de su desaparición, del fin de los secuestros y de las masacres y en contra de la impunidad y de todos los aspectos a los que nos oponemos.

Esta posición nos permitiría apostarle a una nueva esperanza convocante en el 2018, frente a la desilusión que sentirá el país cuando se hagan las nuevas elecciones, toda vez que hasta allá no llegará la emoción que se suscitará de manera pasajera con el triunfo del SÍ en el plebiscito, porque creo que esa opción triunfará holgadamente.

De otro lado, la abstención activa no le ayudaría a la consolidación de la coalición de los del SÍ contra el CD, mostraría coherencia, le abriría puertas a las alianzas que debemos trabajar con anticipación y fortalecería nuestro verdadero activo: el mensaje coherente.

Para concluir, le reitero, apreciado presidente, que mi voz estará al servicio de la determinación que adopte el partido.

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