Quisiera poder alinearme al gobierno del presidente Petro, a pesar de mi condición usual de Republicano, para su propuesta de combatir el hambre. Llevo en mi alma también como una característica natural una enorme sensibilidad social. Me duele el hambre que padece una gran parte del pueblo cartagenero, me duele la miseria en que están sumidos. 

De hecho la invitación que hizo el presidente y que puso como una misión, a los de la ANDI, a los colombianos, en la lucha contra el hambre, la venimos haciendo con nuestra Fundación Corazón Contento, hace ya cuatro años. Hemos dado más de quinientos mil almuerzos, hemos alimentado a una población como la ciudad de Montería. ¿Cómo lo hemos hecho? Realmente ha sido un milagro. Ha sido con la uñas, haciendo gestión, pidiendo, cosa que a veces no es agradable porque el cartagenero no es tan solidario como parece. 

El grueso de nuestra ayuda viene fundamentalmente de amigos en el exterior y del país andino, Gustavo Castaño de Armenia, Roberto Pombo Holguín de Bogotá, Tropical Cannabis de New York-Palmira (Valle del Cauca). Y de algunos pocos cartageneros.

Quisiera poder participar del gobierno Petro en ese propósito de lucha contra el hambre, y alinearme a su gobierno para esa loable tarea. A pesar que en el supuesto gobierno del cambio, seguimos viendo las mismas caras de siempre, las que han participado de todos los gobiernos anteriores. De todas maneras, a pesar de la terrible incertidumbre, que genera su gobierno por los pasos que está dando, lo real es que desaparece la hegemonía liberal –conservadora, y las seis o siete familias, que conjuntamente con sus cortes, han gobernado consuetudinariamente esta nación: Lleras, López, Pastrana, Santos, Samper, Galán, Uribe (a pesar de mi gran admiración). 

En un Estado concentrado en la región andina, en el llamado Triángulo de Oro. El país, hasta hace poco limitaba por el norte con la Hacienda Hatogrande, por el oriente con el Cerro Monserrate, y por el suroccidente con Anapoima, en un despiadado centralismo. 

Hay mucha desconfianza. La oposición, donde todavía no estoy, y que dándole un compás de espera, se desanima con lo que hasta ahora está sucediendo: una mezcolanza de ideas mamertas que se parece más a un país improvisado. 

Da miedo el rumbo que está marcando el gobierno. Con la reforma tributaria por ejemplo, hay dudas. El senador Miguel Uribe dice que la reforma es alevosa, y da indicadores con descabellados aumentos. Por otro lado el ministro Ocampo dice que es benévola. ¿Entonces a quien se le cree? 

Es por eso que invito(a pesar que mi voz no sale de estas cuatro paredes cartageneras) a que alguien, desprendido de apasionamientos, nos diga cuál es la realidad de la reforma. Si es ciertamente alevosa o si es realmente benéfica. Y lo que es más importante, ¿es realmente justa? 

@GabrielTorices

Publicado: agosto 18 de 2022