Abuso de poder

El de la camioneta blindada asignada a la uruguaya viceministra de Relaciones Exteriores de Colombia circulando por el carril exclusivo para los buses articulados del sistema de transporte masivo llamado ‘Transmilenio’ no es un asunto menor, ni un hecho intrascendental.

Los funcionarios públicos como regla general deben, además de dar ejemplo, responder con la verdad cuando la comunidad denuncia abusos de ellos o de sus empleados directos. 

El asunto empezó a ser cuestionado por un edil de la localidad de Chapinero -Bogotá- quien legítimamente indignado preguntaba porqué un carro con placas diplomáticas invadió el carril destinado al transporte masivo capitalino: “Hoy [sábado 22 de octubre] en medio de tremendo aguacero me encontré esta imagen de una camioneta andando por el carril exclusivo de ‘Transmilenio’. Yo quisiera preguntarle a @SectorMovilidad @TransitoBta que (sic) excepción tiene este vehiculo?”.

Lo que el joven edil capitalino no sabía es que la imagen publicada por él corresponde al vehículo oficial destinado a la cuestionada Laura Gil quien se aceleró a esbozar una excusa de corte samperista: si los hechos denunciados ocurrieron, estos fueron a sus espaldas.

Efectivamente, aseveró que ella no estaba a bordo del carro versión que fue ratificada por el ministerio de Relaciones Exteriores a través de un comunicado de prensa que salió apresuradamente. 

Según el comunicado, “tanto el Ministerio como el despacho de la viceministra Laura Gil aclaran que, en el momento de la infracción, la alta funcionaria no se encontraba dentro del vehículo y, por lo tanto, desconocía la situación generada el día de ayer”.

LOS IRREVERENTES pudieron establecer que el conductor de ese automotor es el señor Fabián Díaz y, de acuerdo con los protocolos del ministerio, tal y como lo confirmó una importante fuente diplomática, los carros asignados no pueden moverse sin autorización del funcionario al que están destinados. 

No es la primera vez que los actuales responsables de la política exterior colombiana faltan a la verdad y ocultan información. En este caso puede estar cometiéndose una tremenda injusticia con el conductor Sanabria a quien posiblemente quieran responsabilizar por algo que él no decidió hacer. 

Siendo que los hechos ocurrieron un día sábado, ¿qué hacía el automotor en la calle? ¿La señora Gil realmente no estaba dentro del vehículo? ¿Ella solicitó que el conductor Sanabria se desplazara a un lugar específico? 

Este asunto debe aclararse en el término de la distancia. Primero porque puede estar cometiéndose una injusticia oceánica con el vulnerable chofer Sanabria y, segundo, porque no sería en absoluto sorprendente que, una vez más, la uruguaya Gil estuviera faltando a la verdad, algo que es totalmente inaceptable en alguien que ocupa el segundo cargo más importante del ministerio que atiende las relaciones exteriores de Colombia. 

@IrreverentesCol

Publicado: octubre 24 de 2022

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