Regeneración administrativa fundamental o catástrofe. Eso es lo que toca practicar al presidente Abelardo De la Espriella Otero, en este momento tan aciago que vive la patria. Parecía que su periplo vital y las circunstancias fueran idénticas en su momento político a las de “El Tigre de El Cabrero”, el inmarcesible Rafael Núñez Moledo.
Otra vez le toca a un costeño salvar nuevamente la patria, ya lo habíamos hecho antaño cuando la gesta de independencia, y como lo hizo Núñez en su momento con las enormes y fundamentales reformas que hizo en el proceso político que llamo “Regeneración o Catástrofe”. Hasta llegar a parir la constitución de 86, que pacifico los enconados ánimos y nos rigió sabiamente por más de 100 años.
Gracias a la divina providencia los colombianos tenemos hoy la constitución del 91, que es un dechado de virtudes y que como el Dr. De la Espriella (ya no puedo decirle más Abelardo) podrá en pleno funcionamiento. De la Espriella Otero no solo se constituye en el presidente de todos los colombianos sino en el nuevo jefe político de la derecha, desapareciendo, sin que esto sea ofensivo al Dr. Álvaro Uribe Vélez, por quien profeso enorme respeto y admiración.
Decía Núñez en su discurso, (dada la muy difícil situación que vivimos hoy, y que se acrecentó en el nefasto gobierno de Petro), que:” Si la situación de la Republica fuera normal yo me guardaría bien de emplear este lenguaje (Regeneración o Catástrofe). Pero nos encontramos en una época extraordinaria que requiere condiciones excepcionales en el encardo de dirigir la administración de El Estado. Necesítanos, a la verdad, de una acción gobernativa en esencia más eficaz de lo que permiten o demandan las necesidades de este momento. El país tiene la savia moral suficiente para secundar el esfuerzo regenerador que reclama la nación. Hay el anhelo vehemente de ver despuntar los albores de una nueva era”. Y parece así será con nuestro nuevo presidente dado el entusiasmo popular”.
Por eso esa frase de Regeneración administrativa fundamental o Catástrofe, parece como hoy, que emergiera de las entrañas mismas del alma popular. De allí la enorme votación de nuestro presídeme sin provenir el de la clase política, y sin las consuetudinarias maquinarias, sino del fervor popular que pide un cambio, y el Dr. de la Espriella supo leer ese sentimiento.
El presidente viene interpretando el descontento popular desde hace más de 10 años con el encono y descontento que nos generaba el gobierno de JM Santos a los colombianos, y que criticaba el Dr. De la Espriella en sus discursos de la época. Se podría decir que ese gobierno, el de JM Santos, es el precursor del enorme caos que vive hoy la nación. Y que como en los tiempos de Núñez, el presidente tendrá que poner en marcha la regeneración.
