No más populismo

No más populismo

«Los cobardes mueren muchas veces antes de su verdadera muerte», Julio César.

En el transcurso de las primeras crisis de gobierno institucional del imperio romano, el populismo hizo de las suyas a tal punto que un día el gran Julio César gritó desesperado en el senado: ¡No más populismo!, haciendo referencia a cuando Sila tuvo que regresar a Roma después de la conquista de Siria y Grecia por cuenta de los atropellos que estaba sufriendo el populos caído en desgracia por Tiberio y Graco para lo cual se recomienda la maravillosa lectura de: El hijo del hombre (2026) del escritor Juan Constaín.

Sila, al regresar a Roma, restableció el orden mediante un proyecto político hacia las ideas conservadores y reaccionarias que forjaron a Roma como la ciudad del imperio y, gracias a Sila, Roma se sostuvo hasta la llegada de Julio César.

De hecho, uno de las primeras crisis de gobierno en el senado romano fue la propuesta de reforma agraria impulsada por los hermanos tribunos de la plebe Tiberio Graco, primero, en el 133 a.C. y, posteriormente, Cayo en el 123 a.C. Sus iniciativas (Lex Sempronia Agraria) buscaban limitar la cantidad de tierra (ager publicus) que los aristócratas podían poseer y redistribuirla entre los campesinos desposeídos.

De la misma manera como el populismo condenó a Roma, nuestro continente suramericano fue sentenciado a muerte al subdesarrollo mental y económico por cuenta de la llegada de Fidel Castro hacia 1954 cuando Fidel con barba y su vestido militar verde dijo: Patria, socialismo o muerte.

Con el paso del tiempo, no propiamente de los Santos, quedó evidenciado que el socialismo que nos quisieron imponer con el yugo de la oz y el martillo del partido comunista soviético fue eso. 

Primero, fue la patria para someterla a todos los vejámenes de régimen comunista, maoísta, castrista, de Fidel y su banda de caníbales que actuaron al acecho por el presupuesto nacional como lo fue el mismo ché Guevara, primer ministro de economía y hacienda de la revolución. 

Imagínese, no más eso: El ché Guevara como ministro de hacienda y economía.

Lo segundo fue la reforma agraria. Cuba era una isla de vocación agrícola, ganadera y turística siendo un país exportador de lo que hoy se conoce como comodities: azúcar, tabaco, cacao. 

Como el comunismo tiene doctorado honoris causa en la generación de conflictos mediante las diferentes formas de lucha, vino el conflicto declarando la guerra a todo aquello que representara el imperio yanqui y, al igual que Chávez, Fidel sin contemplación alguna nacionalizó las empresas agrícolas estadounidenses.

A través de la ANT y su silenciosa ministra de agricultura Martha Viviana Carvajalino Villegas una de las reformas propuestas con insistencia por Petro ha sido la reforma agraria para limitar el uso de la tierra. 

No, lo han logrado porque mi Dios es grande, pero ese será el objetivo principal del candidato Cepeda de tal forma que ustedes están apreciando en su dialéctica el tema de la tierra cuando le dijo de frente y sin tapujos a la entonces candidata Paloma Valencia que los Valencia y los Uribe deben responder por sus tierras como temática principal para la generación del conflicto.

Dicho lo anterior, no seamos cobardes antes de nuestra propia muerte, Julio César, porque si Colombia no quiere ser condenada al subdesarrollo mental y económico como se encuentra en el tiempo presente, en masa a favor del tigre Abelardo. 

Mientras tanto, la Iglesia Católica colombiana dice que Colombia no necesita un salvador.

Puntilla: Colombia se merece su suerte.

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