Lo que está en juego

Lo que está en juego

Colombia, país de anacronismos, puede alzar la voz para reclamar la medalla de oro que merece recibir por tener el peor de los sistemas electorales de occidente. 

Todo es arcaico. El mal llamado código electoral, que en realidad es una compilación de decretos y normas en desuso, tiene por lo menos tres décadas de obsolescencia. Lo más «nuevo» es la estúpida ley impulsada por Paloma Valencia y su amiga Angélica Lizbeth Lozano que regula la publicación y la metodología de encuestas de opinión.

Y, desde siempre, ha existido la «veda» para que desde una semana antes de elecciones no puedan hacerse públicos los resultados de sondeos de opinión. 

Así que, con lo que hasta ahora se puedo conocer, los colombianos empiezan la semana previa a unas elecciones que resultan trascendentales. No es poco lo que está en juego. 

En 2018, el uribismo lideró una consulta de la que hicieron parte Iván Duque, Martha Lucía Ramírez y el exprocurador Alejandro Ordóñez. En dicha consulta, participaron poco menos de 6 millones de ciudadanos. 

Y ese es el punto de referencia para la ahora. Han pasado ocho años. El censo electoral ha crecido, pero para efectos prácticos, la coalición que hace parte de la denominada gran consulta por Colombia, alianza que de grande solo tiene el nombre y la vanidad de quienes la integran, tiene que sumar por lo menos los mismos votos de 2018, esto es: seis millones de sufragios. Con un resultado inferior, la candidatura que resulte vencedora –todo indica que será Paloma Valencia–, nacerá muerta

Hay muchas incógnitas: Además del Centro Democrático, ¿qué otro sector le puede sumar votos a esa consulta? ¿Paloma Valencia logrará obtener la misma cantidad de votos que sume su partido para el Senado? ¿Cómo le irá a Juan Carlos Pinzón? ¿Sacará por lo menos 250 mil votos? ¿Mauricio Cárdenas llegará a los veintemil?

Respecto de consulta del hampa izquierdista, si todas las encuestas están en lo cierto, será poético constatar que el delincuente exalcalde de Medellín, alias Pinturita, destroce al maniobrero Roy Barreras, candidato de Juan Manuel Santos. 

Otro de los focos de atención será la composición del Congreso. Por el sistema imperante de la circunscripción nacional, resulta supremamente difícil acertar en la tendencia estadística, particularmente en lo que se refiere a los partidos que tienen listas con voto preferente. Hecha esa salvedad, todo indica que, efectivamente, la extrema izquierda obtendrá el mejor resultado, seguida de cerca por el Centro Democrático. 

Abelardo De La Espriella, que encabeza la intención de voto entre todo el grupo de opositores, no se medirá la semana entrante, pero sí tiene una apuesta sobre la mesa, que no puede perder: el umbral del partido que lo apoya, el movimiento de Salvación Nacional, colectividad fundada por Álvaro Gómez Hurtado, dirigente asesinado por el narcopresidente Ernesto Samper. 

Para De La Espriella es fundamental mostrar que el sólido apoyo que se advierte en las encuestas se traduce en votos. Con que Salvación Nacional obtenga los votos que le permitan cruzar el umbral, estaríamos ante una incuestionable victoria tanto de Abelardo como de Enrique Gómez Martínez.

Colombia no está ante una simple jornada electoral, sino ante una prueba de supervivencia institucional. Si la oposición no alcanza un resultado al menos decoroso –si no demuestra capacidad real de convocatoria y un músculo electoral efectivo– el escenario se despejará peligrosamente para que el comunista Cepeda capitalice la fragmentación y consolide una victoria en primera vuelta.

@IrreverentesCol

Publicado: marzo 2 de 2026

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