El narcoministro Armando Benedetti, recientemente incluido en la lista de Especialmente Designados y Personas Bloqueadas del departamento del Tesoro de los Estados Unidos, conocida popularmente como la lista Clinton, ha comparecido ante los medios de comunicación para lamentar su «tragedia» y anunciar que buscará asistencia legal para iniciar un proceso administrativo que desemboque en la remoción de su nombre.
Benedetti, acostumbrado a salirse con la suya ante la corrupta justicia colombiana, cree que anunciando la contratación de abogados norteamericanos será suficiente para salir de los graves problemas en los que se encuentra.
¿Una persona puede salir de la lista? La respuesta rápida es sí. Pero no es fácil. El proceso tienen sus propias reglas, que se encuentran en la sección 31 del código de regulaciones federales de los Estados Unidos, artículo 501.807.
La norma fija los pasos que debe seguir una «persona bloqueada» como el narcoministro Benedetti. El motivo básico por la que una persona es rápidamente removida, es cuando se demuestra que se trata de un caso de homonimia. Alternativa que evidentemente no aplica en este caso.
Así que los supuestos abogados que el narco Benedetti contrató tendrán que demostrar que hay un cambio positivo de comportamiento, o que las circunstancias que originaron la inclusión ya no existen, o que los abogados lleguen a un acuerdo de cooperación, es decir que Benedetti se convierta en un informante de las autoridades federales de los Estados Unidos.
Benedetti cayó en la mira de la justicia y de las autoridades norteamericanas por su participación decidida en la financiación de la campaña de Petro, con dineros provenientes de estructuras narcotraficantes. Así mismo, existe evidencia de que él habría participado en un negocio oscuro relacionado con el comercio de hidrocarburos venezolanos. En esa operación abiertamente delincuencial, que incluye el lavado de miles de millones de dólares, aparecen mencionados el exterrorista catalán Xavier Vendrell y la mujer de Petro, Verónica Alcocer.
Retomando el proceso para la remoción de una persona designada por la OFAC, la norma indica de manera expresa que el «solicitante tiene la responsabilidad de demostrar que los motivos de inclusión son inexistentes». En términos jurídicos: la carga de la prueba queda en manos de esa persona. ¿Benedetti tendrá evidencias de que la mafia no entregó los $15 mil millones de pesos para la campaña de Petro, donación que él mismo confesó haber tramitado? ¿Tiene evidencias que demuestren que él no participó en la estructuración del negocio del gas con la cúpula del narcorégimen venezolano? ¿Puede desmontar el arsenal de evidencias que hay en su contra por sus negocios corruptos con el polémico Euclides Torres, de quien muy pronto habrá noticias?
El Departamento del Tesoro indica, como es obvio, que la simple presentación de una petición no garantiza la eliminación automática de la lista. Cada caso es evaluado individualmente.
El gran interrogante se refiere al tiempo. Existe un caso que puede servirle a Benedetti, ahora que Petro alaba tanto a Arabia Saudita.
En el año 2001, la OFAC incluyó al empresario saudí Yassin Abdullah Kadi, señalándolo de ser un presunto financiador de actividades terroristas. De manera inmediata, el sistema financiero y antiterrorista de la Unión Europea adoptó una medida similar en su contra.
El empresario se defendió con pies y manos. Contrató a los mejores asesores en Estados Unidos y Europa. Invirtió más de U$20 millones de dólares en unos abogados que llevaron el caso hasta el comité de sanciones del consejo de seguridad de la ONU, organismo que tardó 11 años estudiando la petición. Al final, emitió una recomendación a favor de la remoción de Kadi de las listas de la Unión Europea y la OFAC.
El Departamento del Tesoro revisó los documentos y los argumentos del magnate saudí y afínales del año 2014, procedió borrar su nombre de la lista. El proceso tomó 13 años y costó decenas de millones de dólares.
Así que ánimo narcotraficante Benedetti, empiece su proceso y saque el dinero que tiene en sus caletas, para llegar a la meta que se ha impuesto.
Aunque todo indica que el asunto se complicará en los próximos días, cuando las decisiones del gobierno americano lleguen hasta la esposa, la suegra, el padre y la madrastra del narcoministro, por no hablar del peligroso Euclides Torres.
Finalmente, no estaría de más que este narcotraficante vaya preparando sus explicaciones cuando los agentes federales que lo investigan, indaguen por sus actividades durante el verano que acaba de pasar.
