Uno de los nombres que más se repite cuando se aborda la corrupción del narcogobierno de Gustavo Petro, es el del megacontratista Euclides Torres Romero. Se trata de un siniestro hombre de negocios –que no empresario– que opera entre Barranquilla y Puerto Colombia, en el Atlántico.
Torres Romero y Armando Benedetti tienen una alianza criminal desde hace más de 15 años. Desde el Congreso de la República, Benedetti se encargó de agenciar y estimular los negocios del primero quien, a su vez, irrigó las arcas de su facilitador y conseguidor de gigantescos contratos estatales.
Torres, que hoy posee entre 45 y 50 empresas, ha centrado sus operaciones en el sector transporte, movilidad y tránsito. El SICOV –Sistema Integrado de Control y Vigilancia– es una de las principales fuentes de sus ingresos. Se trata de una plataforma que supuestamente se encarga de garantizar la transparencia en los trámites relacionados con el tránsito, identificando fraudes o manipulaciones en pruebas médicas, teóricas y prácticas de quienes aplican por una licencia de conducir.
Torres también tiene grandes intereses en los alumbrados públicos. Se estima que, a través de catorce empresas, y por medio de maniobras cuestionables, se ha hecho a importantes contratos para la fabricación, suministro, instalación y mantenimiento de equipos destinados al alumbrado en una cantidad importante de municipios del país.
El nombre de Torres, un sujeto al que le gusta volar por debajo de los radares, se hizo célebre por cuenta de los líos judiciales del narcopolítico colombiano Armando Benedetti Villaneda, quien ha pretendido justificar su exagerado crecimiento patrimonial, alegando que se trata de fondos que Torres Romero le ha dado en calidad de préstamo, cuando es evidente que se trata del pago de jugosos sobornos. Al menos eso es lo que han concluido algunas de las investigaciones adelantadas contra Benedetti tanto en Colombia como en los Estados Unidos.
El caso de Euclides Torres no es el de un empresario que legítima y legalmente le haya hecho aportes a la campaña presidencial de Gustavo Petro. No. Lo de él es totalmente por fuera de la ley, y así lo han entendido los funcionarios federales que están tras la investigación en contra de Gustavo Petro y demás integrantes de su red de promotores del narcotráfico, empezando por Armando Benedetti.
Este portal ha podido establecer que desde hace algunos meses Euclides Torres tiene prohibido su ingreso a los Estados Unidos. Las autoridades de este país, de hecho, investigan su patrimonio, sus empresas y los movimientos de dinero que se hicieron por medio de las mismas para la financiación de la campaña presidencial de Gustavo Petro.
Una de las líneas de investigación tiene que ver con Venezuela y la información que está aportando Hugo El Pollo Carvajal, que hoy es uno de los grandes colaboradores de la justicia estadounidense.
Otro de los elementos que se está siguiendo detenidamente es el de una empresa que Euclides Torres tuvo en el estado de Florida con su amante Liliana Arenas, compañía que fue registrada con el nombre EU Towers Corp el 27 de agosto de 2021 y que se encuentra congelada desde septiembre de 2022. ¿Se movieron dineros a través de las cuentas bancarias de esa compañía? ¿Cuál fue el propósito por el que se creó y fue cerrada un año después? En los próximos días, la OFAC dará cuenta de ese y otros asuntos relacionados con los clanes que rodean al narcopresidente de Colombia, Gustavo Petro Urrego.

Lo cierto es que la «lista» ya está lista, y Euclides Antonio Torres Romero a pesar de sus esfuerzos por pasar desapercibido, ya está a la vista de muchos que, a diferencia de lo que sucede en Colombia, son incorruptibles y no tienen el menor deseo de permitir que las redes criminales relacionadas con Petro continúen delinquiendo en la más absoluta impunidad.
Publicado: octubre 26 de 2025
