Nada me fue fácil en la vida, S. Freud.
El historiador francés François Furet en su texto: El pasado de una ilusión, un ensayo sobre la idea comunista en el siglo XX (1995) sostiene que el universo comunista se deformó dentro del mismo convirtiéndose en un anacronismo histórico. Varios síntomas en tiempo presente permiten confirmar dicha afirmación. A tal punto que si se revisa el concepto inicial del comunismo planteado por Marx solamente queda la idea.
El caso del desgobierno amoral, déspota, corrupto, delirante, sociópata del Petro caos no es la excepción.
El primer síntoma de su anacronismo histórico corresponde a los hombres revolucionarios defensores de oficio de la revolución soviética creciendo dentro del espectro de la Guerra Fría del siglo XX gracias a la Komintern organismo creado por Stalin, perfeccionado por Lenin, con el fin de expandir al comunismo a nivel internacional como quedó consignado en el manifiesto de Marx.
Sostiene Furet que, obsesionados por esa idea romántica, estos defensores cayeron en un estado de degradación moral donde nada importa con tal de acabar con el imperio yanqui como es el caso de Chomsky y Dieterich en Aldea Global.
También, lo fue Chávez. Ahora, Petro en las calles de Nueva York incitando al ejército norteamericano a desobedecer a su presidente. Señor Petro, yo le quiero preguntar: ¿qué me pasaría a mi si yo le digo a los oficiales del ejército que no le obedezcan sus órdenes de paz total?
Esos defensores ideológicos del comunismo nunca pensaron que sería el mismo pueblo quien más adelante exigiría el principal derecho de cualquier ser humano como lo es la libertad individual. Ni siquiera quienes se consideraban enemigos acérrimos del comunismo, pensaron o visualizaron que la caída del muro de Berlín sería posible.
Previamente, se presentó un antecedente con la primavera de Praga.
Recientemente, se encuentra el caso de Nepal un pueblo subyugado por el comunismo chino hasta más no poder.
La revolución cubana es un claro ejemplo de lo planteado. Originada desde los cuarteles de la Komintern en Guatemala gracias al apoyo que recibió el gobierno de Árbenz, Fidel Castro se convirtió en ese romanticismo ideológico en contra del imperio yanqui a tal punto que en pleno siglo XXI un exponente de ese romanticismo es el señor Petro quien, en cada alocución en la ONU, o donde se encuentre discierne sobre la dicotomía entre el imperio yanqui y los pueblos oprimidos.
Hoy, la ilusión comunista vuelve renovada y acompañada por los mismos hombres que dicen defenderla en contra del gran opresor, Trump, a través de una feroz batalla cultural, religiosa y política.
En este contexto Estados Unidos y Europa están siendo sometidos a la ley Sharia.
En Canadá se han incendiado más de 150 iglesias cristianas, ortodoxas, por grupos radicales islámicos.
En Europa incendian diariamente catedrales como la de Ruan en Francia, catedral emblemática que resistió la primera y segunda guerra mundial pero no aguantó el silencio cómplice del Vaticano frente a la masacre infame de cristianos en Nigeria y en casi todos los países africanos.
Hoy, podría asegurar que el incendio a Notre Dame en Paris fue provocado.
Mientras tanto, el señor Trump con una valentía y coraje inigualable en su discurso en la ONU trató los temas que hay que tratar: musulmanes en Europa, persecución al cristianismo, la farsa del cambio climático, ONU no sirve para nada, migración ilegal.
A Trump, nada en la vida le ha sido fácil.
Puntilla: Mientras tanto, el señor Petro con su banderita de la muerte jugando a ser activista pro palestino. Nos merecemos nuestra suerte.
